Las Provincias

Merkel buscará un cuarto mandato

vídeo

Angela Merkel. / Hannibal Hanschke (Reuters) I Atlas

  • La canciller concurrirá como candidata de la CDU a las elecciones legislativas de 2017

  • Alabada en el extranjero, donde las expectativas que despierta han aumentado tras el éxito de Trump, en su país afronta el año electoral un tanto debilitada tras la controvertida llegada de un millón de refugiados

  • El 55% de los alemanes desea que siga en el cargo, frente a un 39% que se muestra en contra, de acuerdo con el último sondeo

Angela Merkel ha anunciado este domingo a su partido que será candidata a un cuarto mandato como canciller durante las elecciones legislativas de 2017, en un momento en el que sus partidarios la consideran como la última defensa frente al ascenso de los populismos.

La canciller, de 62 años, ha comunicado su intención a los dirigentes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), durante una reunión celebrada en Berlín, han señalado fuentes cercanas al partido. La mandataria, que tiene previsto abordar esta cuestión con la prensa sobre las 19.00 horas (18.00 GMT), ha mostrado su intención de ser reelegida como presidenta de la CDU en el congreso de diciembre, y de presentarse como candidata para la cancillería durante las legislativas.

Tras once años al frente del país, Merkel ya ostenta el récord de longevidad en el poder entre los dirigentes occidentales. Una persona afín a la canciller, Julia Klöckner (CDU), ha defendido este domingo su candidatura, alegando que Merkel es "una garantía de estabilidad y fiabilidad en un periodo turbulento".

A juzgar por los sondeos, Merkel tiene muchas posibilidades de conseguir ese cuarto mandato. Entraría así en la historia de su país al superar el récord en el poder del icónico canciller de la posguerra Konrad Adenauer (catorce años) y también el de su propio padre político, Helmut Kohl (16 años).

Según una encuesta publicada por la edición dominical del diario 'Bild', una mayoría de alemanes, el 55%, desea que Merkel siga en el cargo, frente a un 39% que se muestra en contra. En agosto, la proporción de personas favorables a que siguiera en la cancillería era del 50%.

Paradoja

La mandataria se halla, sin embargo, en una situación paradójica: alabada en el extranjero, donde las expectativas que despierta han aumentado tras el éxito de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, en Alemania afronta el año electoral un tanto debilitada tras la controvertida llegada de un millón de refugiados en el país.

Esta semana, el presidente estadounidense, Barack Obama, le brindó su respaldo en Berlín durante su gira de adiós. "Si fuera alemán, le podría dar mi apoyo", dijo. Y, frente al auge de las tendencias autoritarias en el mundo, el diario 'The New York Times' la calificó de "último baluarte de los valores humanistas de Occidente".

Mientras, "su poder decae" en Alemania, según el semanario liberal 'Die Zeit'. Es cierto que su popularidad remonta el vuelo tras haber caído con la crisis migratoria, pero su formación política tan sólo obtiene entre un 32 y un 33% de las intenciones de voto, cerca de diez puntos menos que en las anteriores elecciones de 2013. "El rebufo creado por la victoria de Trump alcanza a Merkel cuando sus posibilidades de liderazgo son limitadas: no puede contar con Europa para avanzar, no tiene un partido unido detrás de ella y no goza del apoyo popular que tenía hace aún año y medio", afirma 'Die Zeit'.

El retraso a la hora de anunciar su candidatura está relacionado con este debilitamiento. Tras la polémica sobre la acogida de refugiados, tuvo que lidiar con la rebelión de su aliado bávaro (CSU), que la amenazó con no apoyarla en 2017, antes de cambiar de opinión ante la falta de alternativa. La canciller sufrió otro revés este mes al no lograr promover a un miembro de su partido como candidato para ser presidente en 2017, un puesto para el que fue designado el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier. Por último, su tercer mandato coincidió con el ascenso de un partido populista en Alemania, que compite con su partido en la derecha. El AfD tiene muchas opciones de entrar al Bundestag, un éxito que ninguna formación de ese tipo había alcanzado desde 1945.

Merkel mantiene, sin embargo, la ventaja sobre los demás, ya que no tiene rivales peligrosos en su partido y sigue siendo mucho más popular que sus adversarios socialdemócratas.