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Piden 26 años de cárcel para el capitán del 'Costa Concordia'

Francesco Schettino.
Francesco Schettino. / Afp
  • "¡Que Dios tenga piedad de Schettino porque nosotros no podemos tenerla!", han sido las palabras con las que el fiscal Stefano Pizza ha concluido su alegato

La fiscalía italiana pidió el lunes una condena ejemplar de 26 años y tres meses de cárcel para el capitán del 'Costa Concordia', responsable hace tres años del naufragio del crucero de lujo que costó la vida a 32 personas en la costa de Italia. "¡Que Dios tenga piedad de Schettino porque nosotros no podemos tenerla!", han sido las palabras con las que el fiscal Stefano Pizza concluyó su alegato.

"Es el emblema del idiota incauto [...] lleno de sí mismo, que se cree el mejor y en cambio provoca una situación peligrosa", han asegurado los fiscales, que se reunieron durante tres días seguidos para examinar las etapas del accidente. "No es una petición exagerada", ha aclarado la fiscal Maria Navarro al solicitar las penas máximas contra el capitán del crucero ante el tribunal de Grosseto, en la Toscana, donde está siendo juzgado.

La fiscalía solicitó las pena máximas por los delitos de homicidio múltiple y heridas graves (14 años), naufragio (9 años) y falsas informaciones (3 meses). Por el delito de abandono de la nave, la fiscalía pidió una pena de tres años, menos severa de la prevista por la legislación. El "comandante cobarde", como suele ser llamado en Italia, no asistió a la audiencia.

La fiscalía solicitó también que Schettino sea encarcelado porque "existe peligro de fuga", pese a que ha asistido a otras audiencias y contó a la corte su versión personal del naufragio del fatídico 13 de enero del 2012. La acusación pidió otras penas accesorias como el retiro de sus derechos como comandante y de ocupar encargos públicos. Se espera que la corte pronuncie su veredicto a principios de febrero.

"Esperamos la decisión del tribunal", comentó por su parte el abogado de Schettino, Domenico Pepe, al ser preguntado sobre la severidad de fiscalía. "Quiero recordar que se trata de homicidio por negligencia y no de una matanza", recalcó. Schettino, al mando de una embarcación de 114.500 toneladas con 4.229 personas a bordo, reconoció durante el juicio que el naufragio ocurrió por su intención de pasar rozando la isla del Giglio, en la Toscana, una maniobra arriesgada que provocó el choque del barco contra los arrecifes.

El caos y las víctimas

Con la maniobra, el comandante quería rendir homenaje, siguiendo una vieja tradición en Italia, a un comandante jubilado que pasaba las vacaciones en la isla y al jefe de los camareros del crucero, que nació allí. Los fiscales acusan a Schettino de ser "un mentiroso", de justificarse con "falsas verdades" y de esconder la verdad. "Ninguna de las 32 víctimas perdió la vida en el choque, sino en el caos que se generó por haber dado tarde la alarma y por la falta de manejo de los tareas de socorro por parte de Schettino", explicó en su largo monólogo uno de los fiscales.

El excomandante es el único que comparece en el banquillo de los acusados porque las otras cinco personas inculpadas -el director de la unidad de crisis de Costa Cruceros, Robert Ferrarini, el timonel indonesio, Jacob Rusli Bin, junto con otros tres tripulantes- negociaron la pena. El barco, que quedó semisumergido, fue reflotado y transportado en julio al puerto de Génova para ser desguazado. El reflotamiento, una operación sin precedentes, dirigida por los astilleros de la firma Costa Cruceros (del grupo estadounidense Carnival) y efectuada por el consorcio Titan-Micoperi de Estados Unidos e Italia, consistió primero en enderezar el crucero, luego reflotarlo y estabilizarlo y por último remolcarlo hasta Génova. Las maniobras costaron cerca de 1.500 millones de euros.