Las Provincias

Una venganza por capítulos

Portada de la revista Charlie Hebdo.
Portada de la revista Charlie Hebdo. / Afp
  • El semanario satírico 'Charlie Hebdo', que en 2007 fue absuelto por caricaturizar a Mahoma, ya sufrió un ataque en 2011 con cócteles molotov

Hace casi una década, en febrero de 2006, la revista satírica francesa 'Charlie Hebdo' reprodujo doce caricaturas de Mahoma que habían sido publicadas originalmente en Dinamarca por el diario 'Jyllands-Posten' y que habían desatado una ola de protestas y actos violencias en el mundo musulmán. La tirada se agotó rápidamente en los kioskos y el entonces presidente francés, Jacques Chirac, condenó aquellas "provocaciones susceptibles de atizar peligrosamente las pasiones". La revista recibió amenazas y fue denunciada, logrando la apertura de un proceso judicial.

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Un año después, en febrero de 2007, el editor francés responsable de la publicación de las caricaturas fue juzgado en París por injurias al islam. Philippe Val se tuvo que enfrentar a una pena máxima de seis meses de prisión y 22.500 euros de multa. La defensa de la Fiscalía, que pidió la libre absolución, se sustentó en la libertad de expresión y en que no constituía un ataque a la religión musulmana. Finalmente, la justicia francesa absolvió al director del semanario, que desde ese momento vive bajo protección policial.

Tras la decisión judicial, el semanario siguió publicando de tanto en tanto contenido del mismo corte y, en noviembre de 2011, cinco años después de la publicación de las primeras caricaturas, una lluvia de cócteles molotov destrozó de madrugada la sede en París de la revista apenas unas horas antes de la salida del último número, un especial que satirizaba de nuevo a Mahoma a raíz del triunfo islamista en las elecciones de Túnez.

Un año después, en septiembre de 2012, la Policía francesa decidió aumentar las medidas de seguridad en torno a las oficinas de la revista por un nuevo número con caricaturas del profeta, ante el temor de un repunte de las movilizaciones en Francia o contra los intereses galos en plena ola de protestas contra la película estadounidense 'Inocencia de los musulmanes', en la que también se parodia la figura de Mahoma, sagrada para el islam.

El director de la revista, Stéphane Charbonnier, conocido como Charb, defendió de nuevo el derecho de la publicación a mostrar las caricaturas y defendió que, si se autocensuraran, "el puñado de extremistas que se revuelven en el mundo y en Francia habría ganado".