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Los rebeldes sirios pierden el control del noreste de Alepo ante el avance del régimen

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Las autoridades sirias en Alepo. / Efe | Vídeo: Atlas

  • La toma de la ciudad por parte del Ejército de El-Asad podría representar un punto de inflexión en el devenir del conflicto

El Ejército sirio ha retomado este lunes el control de los barrios norteños del este de Alepo y se dirige al parecer hacia una victoria total en una de las batallas más importantes y simbólicas de la guerra civil siria.

El avance del Ejército sirio ha provocado por primera vez en cuatro años un éxodo de civiles hacia los barrios de Alepo controlados por los kurdos o el Gobierno.

El Ejército, secundado por milicias iraníes y combatientes del Hezbolá libanés, han capturado este lunes los barrios de Sajur, Haydariya y Sheij Jodr, mientras que las fuerzas kurdas han tomado el de Sheij Fares de manos de los rebeldes, ha señalado el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). Las fuerzas kurdas no están oficialmente aliadas ni con Damasco ni con los rebeldes, pero la oposición les acusa de cooperar con el régimen para reconquistar la ciudad.

"Los rebeldes han perdido el control de todos los barrios del noreste de Alepo, y ésta es su peor derrota desde que se apoderaron de la mitad de la ciudad en 2012", ha apuntado el director del OSDH, Rami Abdel Rahmane. Ese año y más de un año después del inicio de la guerra, los grupos armados opositores al presidente Bachar el-Asad tomaron el control de la mitad de la gran ciudad del norte de Siria y capital económica del país. Durante años resistieron a varias ofensivas de las fuerzas gubernamentales, pero la intervención rusa en 2015 cambió la relación de fuerzas. Con ayuda de la aviación rusa, el Ejército sirio logró el pasado mes de julio sitiar completamente la ciudad y el 15 de noviembre lanzó una gran operación terrestre y aérea que quebró la resistencia de los rebeldes.

Punto de inflexión

La toma de Alepo por el Gobierno sería "un punto de inflexión", ya que pasaría a controlar las cinco principales ciudades sirias, ha señalado Fabrice Balanche, experto en Siria del Washington Institute for Near East Policy. Además dejaría en evidencia que "la oposición es incapaz de obtener un éxito militar mayor" y presentarse como "alternativa" frente a Damasco. La pérdida de Alepo Este marcaría también la derrota de los aliados de la oposición, en particular Arabia Saudí, Catar y Turquía y los países occidentales.

Los combates de los últimos días han provocado el éxodo de una parte de los 250.000 habitantes del este de Alepo. Unos 10.000 civiles huyeron durante el fin de semana, 6.000 hacia el enclave kurdo de Sheij Maqsud y el resto hacia las zonas controladas por el Gobierno, ha indicado el OSDH. "Es el primer éxodo de este tipo en Alepo Este" desde hace cuatro años, ha afirmado Rami Abdel Rahmane.

Los habitantes sufren la falta de víveres y medicamentos debido al sitio impuesto por el Gobierno y al bombardeo incesante de los aviones sirios y rusos, condenado por la ONU. La ofensiva lanzada el 15 de noviembre ha causado la muerte de 225 civiles, entre ellos 27 niños en los barrios del este de Alepo, ha señalado el OSDH. Los bombardeos rebeldes contra los barrios gubernamentales han provocado por su lado la muerte de 27 civiles.

El avance de las tropas del régimen se aceleró el sábado con la captura del barrio de Massaken Hanano, el más grande del este de Alepo. Esa victoria le permitió al Ejército avanzar hacia los barrios de Sajur, Haydariyé y Sheij Jodr, conquistados el lunes, y dividir la zona rebelde en dos, según los medios oficiales sirios. "La aviación destruye todo metódicamente, zona por zona", denunció el domingo Yasser Al Yussef, un dirigente del grupo rebelde Nureddine al Zinki, uno de los más importantes de Alepo.

La comunidad internacional ha permanecido en silencio en los últimos días con relación a los combates de Alepo. La ONU mostró su alarma en numerosas ocasiones por la suerte de los civiles pero ya no habla de retomar las negociaciones de paz. Estados Unidos, por su parte, está paralizado a la espera de que el presidente electo, Donald Trump, entre en la Casa Blanca en enero. "Se sabe que no tiene ganas de involucrarse en Siria. Si, además, Alepo cae (...) ya no vale la pena apoyar a la oposición siria", ha destacado Balanche.