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El presidente israelí califica la muerte de un bebé atropellado como «asesinato terrorista»

Lugar donde se ha producido el presunto ataque.
Lugar donde se ha producido el presunto ataque. / Menahem Kahana (Afp)
  • Reuven Rivlin responsabilizó a los líderes árabes e instó a las fuerzas de seguridad a actuar de forma contundente

El presidente de Israel, Reuven Rivlin, ha calificado de "acción terrorista" la muerte de un bebe judío atropellado por un conductor palestino que se empotró contra una marquesina del tranvía en Jerusalén , y responsabilizó a los líderes árabes.

En un comunicado, el mandatario recordó la soberanía israelí sobre Jerusalén e instó a las fuerzas de seguridad a actuar de forma contundente. "El atroz asesinato de una inocente bebé, víctima del terrorismo indiscriminado, debe ser motivo de disgusto para todos aquellos que tienen un corazón", afirmó.

"Las crecientes provocaciones en las calles árabes y en las calles de Jerusalén , que desafortunadamente han recibido el apoyo de los líderes en el mundo árabe, tiene la capacidad de destruir el frágil equilibrio de la vida en Jerusalén , y nos introduce en una corriente de destrucción y dolor", agregó.

Al hilo de este argumento, Rivlin recalcó: "Como pueblo soberano en nuestro propio país, y en la capital, son solo las fuerzas de seguridad las que tienen la responsabilidad de actuar, de forma determinante y sin vergüenza, para hacer frente a esas brutales acciones terroristas".

Enfrentamientos entre agentes israelíes y jóvenes palestinos estallaron esta noche en los barrios de Suafat e Issawiyah, en Jerusalén Este, tras conocerse que una niña de tres meses perdió la vida al ser arrollada por un conductor palestino, en un incidente que la Policía investiga si fue intencionado.

Otras ocho personas resultaron heridas -incluido el conductor, tiroteado por la Policía- en una acción de la que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha responsabilizado al presidente palestino, Mahmud Abás, y al movimiento islamista Hamás.

La tensión se ha disparado en los barrios árabes de Jerusalén desde que a principios de julio fueran hallados tiroteados los cadáveres de tres estudiantes judíos desaparecidos cuando hacían autostop cerca de la colonia de Gush Etzion, cercana a la ciudad palestina de Hebrón, acción de la que el Gobierno culpó al movimiento islamista Hamás. Días después, un grupo de ultrarradicales judíos apresó y quemó vivo en Jerusalén Este a Mohamad Abu Jedeir, un palestino de 16 años, en una venganza que desató enfrentamientos en su barrio, Suafat.

Desde entonces, la zona este de la ciudad es escenario diario de protestas, enfrentamientos, ataques de palestinos y colonos judíos, acciones de vandalismo contra los tranvías y arrestos de ciudadanos palestinos. Una tensión que se multiplicó con la devastadora ofensiva israelí en Gaza este verano y los lanzamientos de cohetes desde la Franja, y ha crecido aún más estas últimas semanas con las incursiones y las restricciones de la Policía israelí en el acceso a la Explanada de las Mezquitas.

La situación se agravó aún más la semana pasada después de que un grupo de colonos judíos se instalara de una serie de inmuebles en el barrio árabe de Silwan, vecino al casco antiguo. La semana pasada, Abás condenó la entrada de colonos judíos en la citada explanada e instó a los musulmanes a defender la Mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más venerado del islam, de "este tipo de provocaciones".

En un discurso en la localidad de Al Bire, vecina a Ramala, Abás recordó que el futuro estado palestino tendrá su capital en Jerusalén Este y subrayó que los colonos, que acceden fuertemente escoltados, no tienen derecho a entrar en el recinto sagrado. La tensión en torno al recinto se ha disparado después de que la prensa árabe informara de una ley que supuestamente prepara Israel para cambiar el estatus del lugar sagrado y permitir a los judíos rezar en una zona acotada.