Las Provincias

Los republicanos frenan la reforma de la NSA

Edward Snowden
Edward Snowden / EFE
  • El Senado rechaza una ley que tenía como objetivo acabar con la recolección masiva de datos telefónicos de los ciudadanos

El Senado de Estados Unidos ha frenado esta madrugada una medida que tenía como objetivo acabar con la recolección masiva de datos telefónicos por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, una práctica que fue denunciada por el excontratista estadounidense Edward Snowden y que ha sembrado una gran polémica en el país.

La cámara alta del Congreso no ha podido conseguir los 60 votos necesarios para hacer que este proyecto de ley -conocido como 'Ley de la Libertad de Estados Unidos'- avanzase y, de esta forma, intentar evitar que la NSA pueda recoger registros telefónicos de millones de estadounidenses que no son sospechosos de ningún delito.

Este proyecto de ley, que defiende la privacidad de los estadounidenses, ha sido apoyado por una inusual coalición de demócratas y republicanos. Finalmente, la medida consiguió 58 votos a favor y 42 en contra, lo que no ha sido suficiente como para salvar el escollo del Senado, tal y como informa el diario estadounidense 'USA Today'.

Los altos cargos del Partido Republicano ya habían mostrado su rechazo a este proyecto de ley, al entender que esta limitación en la recolección de datos por parte de la Inteligencia estadounidense sería "beneficioso para los enemigos del país", entre los que destaca los yihadistas del Estado Islámico.

Oleducto desde Canadá

Por otra parte, la Cámara Alta ha rechazado la construcción del oleoducto Keystone XL, un proyecto de ley que fue aprobado la semana pasada en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana. Este macroproyecto que, de llevarse a cabo, conectaría Estados Unidos con Canadá, ha recibido 59 votos a favor y 41 en contra. Sin embargo, necesitaba 60 apoyos para llegar hasta el presidente, Barack Obama, aunque -según señalaron los demócratas- éste podría haberlo vetado.

En concreto, catorce demócratas votaron a favor del proyecto, uniéndose a los 45 republicanos, pero no fue suficiente. Este proyecto, que requiere de una inversión de 8.000 millones de dólares y ayudaría a transportar crudo desde Canadá hasta el Golfo de México, ha sido muy criticado por los grupos ecologistas.