Las Provincias

La moda, «una degeneración occidental»

Jóvenes momentos antes de la caída.
Jóvenes momentos antes de la caída. / Archivo
  • En Berlín "no había moda" porque, como pasaba con los alimentos, solo había una marca que ofertase un producto

La moda era "una degeneración occidental" para las autoridades de la República Democrática Alemana. Alonso Álvarez de Toledo, embajador de España en la RDA, asegura que en Berlín “no había moda” porque, como pasaba con los alimentos, solo había una marca que ofertase un producto. Los ciudadanos se apañaban como podían. Basta con observar fotografías de la época para darse cuenta de que los vaqueros desgastados, de talle alto y corte recto eran la prenda imprescible, que compartía armario con sudaderas y cazadoras muy holgadas y con hombreras.

Los ochenta fue una década de contrastes. Desde el culto al lujo, bien definido en series de la época como 'Dallas' o 'Dinastía', hasta el 'Black movement' (movimiento negro recuperado de los sesenta), con el hip hop y el breakdance como bandera. Las prendas y zapatillas deportivas eran las protagonistas, con marcas fetiche con Nike y Reebok, que copaban las prendas con sus logotipos. Dos estilos que compartieron 'escenario' con la tendencia del 'aerobic -que popularizo la lycra que tanto gustaba a Madonna-, y la androginia de Annie Lennox, Grace Jones o Prince. Pero siempre había un denominador común: los excesos tanto en los volúmenes como en el color, con un toque Punk que se menatenó pese al paso del tiempo.

Mientras Ágatha Ruiz de la Prada y Manuel Piña seguían triunfando en España con los ecos de la 'Movida madrileña', Armani, Ralph Lauren, Calvin Klein eran el referente para el día a día y Azzedine Alaïa, Chistian Lacroix, Pierre Cardin, Jean Paul Gaultier y Vivienne Westwood eran los reyes de la elegancia. Las marcas trataban de romper esterotipos y presumían de rebedía, como el anuncio de Benetton con una mujer negra amamantando a un bebé blanco que fue prohibido en Estados Unidos.

A finales de los 80 surgieron las denominadas 'supermodelos', con Naomi Campbell, Christy Turlington, Cindy Crawford, Elle Macpherson y la alemana Claudia Schiffer a la cabeza. La teutona fue la primera modelo en aparecer en las portadas de Vanity Fair, Rolling Stone y The New York Times. Ellas eran las 'it girls' de la época y convertían en tendencia todo lo que promocionaban.

El Muro, fuente de inspiración

Pese a la ausencia de moda en el Berlín del 89, la caída del famoso Muro ha servido de inspiración veinte años después. En el 2009 se presentó 'Ropa del Muro - East Side Gallery sigue la moda', una serie de prendas ilustradas con imágenes que cuelgan de los trozos de muro que siguen en pie.

La intención del diseñador berlinés Daniel Rodan fue vincular la Historia Contemporánea con el mundo de la moda, con el fin de ofrecer nuevas plataformas de expresión. Como no podía ser de otra manera, no faltó un vestido con el beso eque se dieron el Secretario General del partido comunista de la extinta RDA Erich Honecker y el antiguo jefe del Kremlin Leonid Brezniev.