Los vecinos del casco antiguo de Puçol elegirán qué calles serán peatonales

Una de las calles del casco antiguo de Puçol. / lp
Una de las calles del casco antiguo de Puçol. / lp

El Consistorio activa un plan de encuestas y pone sobre la mesa una restricción del tráfico total o parcial si no se mantiene la regulación actual

DANIEL NAVARRO PUÇOL.

El Ayuntamiento de Puçol ha iniciado el proceso de participación para que los vecinos del municipio puedan opinar sobre el Plan de Rehabilitación Integral del Casco Antiguo de Puçol (Pricap). En esta línea, recientemente miembros del Ejecutivo mantuvieron una reunión con los residentes de este barrio de la localidad en el inmueble del Sindicato Agrícola, con el objetivo de que los mismos expresarán sus preferencias en este aspecto.

Precisamente, el Consistorio ha dejado en mano de los propios residentes uno de los aspectos más comprometidos de este proyecto, en el cual se decidirá si esta área del municipio pasa a estar peatonalizada, sacando los vehículos de las calles. Esta parecía ser la preferencia del ahora exalcalde de Compromís, Enric Esteve, que se mostró favorable a limitar el acceso a vehículos con el objetivo de «devolver la vida al casco histórico».

Sin embargo, la responsable de urbanismo, la socialista Ana Gómez, matizó ayer que «nosotros no tenemos una idea preconcebida y creemos que deben ser los vecinos los que digan si quieren un barrio peatonalizado o no». La edil aseguró que se han puesto varias ideas sobre la mesa, ya que se ofrece la posibilidad de que todo el centro histórico esté peatonalizado, que solo lo esté en parte, limitando el acceso de vehículos a algunas vías, o que el tráfico se mantenga en las mismas condiciones que en la actualidad.

Precisamente, esta situación es la que más preocupa a los usuarios, que generaron un extenso debate sobre el tema en la reunión. «Sabemos que es un tema que genera polémica, porque hacer un cambio de estas características también tiene sus inconvenientes», explicó Gómez. De hecho, la responsable aclaro que hay cerca de 250 vehículos que estacionan en este barrio, a los cuales habría que buscarles espacio fuera del núcleo histórico. «Mucha gente es partidaria de poder dejar el coche cerca de casa, ya que en el barrio está principalmente asentada la gente mayor, a los cuales les es más difícil desplazarse», recalcó la concejala, la cual aseguró que «no queremos imponer ningún proyecto».

Los problemas de accesibilidad del barrio también ocuparon gran parte del encuentro, en el cual se abordaron los inconvenientes que suponen las vías de la zona, principalmente muy estrechas y con pequeñas aceras. Para hacerlas más transitables el Ejecutivo contempla la posibilidad de eliminar las aceras en algunas calles, dejando todo a un mismo nivel. Sin embargo, esta actuación obligaría a retocar la estructura del terreno para evitar posibles inundaciones durante la temporada de lluvias.

Por otro lado, los residentes trasladaron otra de las problemáticas de la zona, la cual es la desaparición de los comercios de proximidad, que se encuentran en su mayoría en otros barrios. «Es algo que tiene difícil solución y queremos ver que opciones nos presentan los técnicos para ello», añadió la concejala.

El Ayuntamiento ha abierto una página web con un cuestionario sobre priorización de propuestas, disponible hasta el 25 de febrero, que se sumarán a las encuestas a pie de calle y por correo.

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