Tradición y devoción por Sant Blai

La caseta de la cofradía, donde se venden los 'Sanblaiets', el año pasado. / lp
La caseta de la cofradía, donde se venden los 'Sanblaiets', el año pasado. / lp

La cofradía ha preparado 18.000 'Sanblaiets' que venderá a las puertas de la ermita, junto a las botellitas de aceite bendecido Torrent celebra esta festividad con el tradicional mercadillo de productos típicos

ADA DASÍ TORRENT.

La capital de l'Horta Sud vive hoy uno de los días señalados en su calendario festivo con la celebración de Sant Blai que, aunque no es el patrón de la ciudad, cuenta con una arraigada tradición. La cofradía del Santo ha estado trabajando intensamente estos días para que todo esté preparado y los torrentinos puedan adquirir los tradicionales sanblaiets, con la fórmula patentada por la entidad, y que endulzan este día a cientos de familias.

En total, las voluntarias han elaborado 18.000 unidades de forma artesanal que se reparten en bolsas de seis y que se ponen a la venta en la caseta que está a las puertas del templo a lo largo de hoy. Este es el único sitio en el que se vende este dulce que consta, como únicos ingredientes, de harina, cazalla y aceite, y que antes de meterlos al horno se marcan con el cuño de la cofradía.

A pesar del trabajo que esto supone, «pasamos una jornada en armonía y lo hacemos con mucha ilusión», como señalan desde la entidad. Las voluntarias también se encargan de repartir los 35 litros de aceite en pequeñas botellitas que se bendicen para luego venderlas en la caseta. Junto a ellas, se ponen a la venta los gaiatos que, aunque no son de elaboración propia, son tradicionales de este día. Los beneficios recaudados por la cofradía se destinan a fines benéficos de la propia parroquia.

Hoy los actos se centran en la calle Ramón y Cajal, donde estarán las tradicionales paradas de porrat y frutos secos, y en la ermita de San Luis Beltrán, de visita obligada para los torrentinos para untarse la garganta con el aceite bendecido y protegerla de enfermedades, como manda la tradición.

A media mañana, el protagonismo será para los 43 clavarios de este año, las tres madres y los dos niños del Milagro, que desfilarán hasta el templo para participar en la misa al Santo y por la tarde, en la procesión. Los pequeños llevan una indumentaria muy particular, vestidos de negro, para recrear el misterio de Sant Blai, que salvó a un niño de morir ahogado por una espina.

También es un día donde los grupos políticos reúnen a simpatizantes y cargos públicos para disfrutar de la fiesta y dar a conocer las tradiciones, entre ellas, el plato por excelencia de este día, el rossejat.

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