Torrent interviene para desalojar a los okupas de una finca tras una denuncia vecinal

Los residentes del barrio han advertido de la «inseguridad» que se vive desde que estas personas llegaron hace cerca de cuatro meses

ADA DASÍ

torrent. La inseguridad que se vive en los primeros números de la calle Padre Méndez de Torrent, tras la ocupación ilegal de los cuatro pisos de una finca, puede tener sus días contados. El Ayuntamiento, a través de la concejalía de Seguridad Ciudadana, ha actuado de forma «rápida» para atajar este problema que está causado un gran malestar entre el vecindario de esta zona.

Tal y como explica el concejal de esta área, José Antonio Castillejo, «la Policía Local se personó en la finca, tras recibir una denuncia particular y, en esta primera actuación, identificó a los moradores, y trasladó el caso al juzgado». En estos momentos, se está a la espera de que se celebren, en un corto plazo de tiempo, los dos juicios para desalojar a los inquilinos irregulares. «Primero se sacará a uno de los grupos y después al otro», añade.

«Cuando los pisos estén libres, se solicitará al propietario que tabique adecuadamente las entradas a la finca para evitar que vuelva a producirse un caso similar», añade Castillejo. El edil señala que, durante todo este proceso, «hemos estado en contacto con el dueño» y que el cuerpo de la policía local «ha actuado con gran celeridad», a pesar de tratarse de un caso que, en principio, es largo y difícil de resolver.

Los residentes del barrio no han estado cruzados de brazos durante estos cuatro meses que llevan «soportando» la «actitud incívica» de los inquilinos irregulares y han presentado, de forma particular, ante el Ayuntamiento una instancia en la que recogen las molestias que tienen que soportar a diario y la «inseguridad» que se vive en la zona.

Hasta ahora, «ha sido un vecindario tranquilo, de casas bajas, en el que no había jaleos», además se encuentra a escasos metros del Ayuntamiento. Pero desde que llegaron los ocupas, «la policía tiene que intervenir cada dos por tres», advierten.

«Los hemos visto saltando de terraza en terraza y no queremos ni irnos de vacaciones porque no sabemos cómo estarán nuestras casas cuando volvamos», señalan. Además, denuncian algunas actitudes como «lanzar huevos desde las ventanas o escupitajos» que provoca malestar tanto entre los residentes como en los transeúntes «que evitan pasar por la acera».

Otro de los problemas que más preocupa a los propietarios de viviendas cercanas es el enganche a la luz. «Se oye un ruido como si estuvieran gastando más electricidad de la debida y tenemos miedo de que pueda provocar algún incendio en la instalación eléctrica», advierten y por ello, en la queja presentada ante el Consistorio, solicitan que se comunique a la empresa suministradora.

La ocupación ilegal es un problema que afecta a varios barrios de la ciudad, principalmente en el casco antiguo o en otras zonas como el Xenillet, Camí la Noria o el Alter, también cercana al propio Ayuntamiento, y que crea «inseguridad ciudadana».

En esta última zona hay un gran número de viviendas tapiadas por la iniciativa desarrollada por la administración local de ofrecer a los propietarios, en su mayoría entidades bancarias, tapar las posibles entradas a las casas cobrando un precio asequible.

También el año pasado, el Ayuntamiento tuvo que intervenir en un grupo de ocho viviendas unifamiliares de lujo ubicadas en La Marxadella, abandonadas y expoliadas durante dos años, para tapiar los accesos a las mismas y al garaje comunitario de forma subsidiaria y evitar con ello ocupaciones ilegales.

Fotos

Vídeos