Sensores sísmicos para salvar palmeras

Un técnico revisa un sensor colocado en una palmera. / lp
Un técnico revisa un sensor colocado en una palmera. / lp

Un sistema pionero en España impulsado desde Paterna permite detectar picudo de manera precoz por los 'mordiscos' de la larva

MARINA COSTA PATERNA.

Las últimas tecnologías se lo están poniendo cada vez más difícil al peor enemigo de las palmeras; el picudo rojo. Un sistema pionero es España, impulsado desde Paterna, permite detectar la presencia larvaria de este coleóptero en sus primeros estadios.

«La única solución real al problema pasa por conseguir detectar la entrada del picudo rojo en la palmera de manera precoz, antes de que sus larvas comiencen a devorarla internamente, y ahí es donde este sensor sísmico entra en acción, se trata de un sistema de detección de manera inalámbrica, basado en sensores con conexión inalámbrica que transmiten la información a ordenadores o teléfonos móviles», explica Pedro Hernández, gerente de la empresa del Parque Tecnológico Lucaplant, impulsora de este sistema en España.

Este sensor sísmico se ha desarrollado «exclusivamente para la detección precoz del picudo rojo en una gran variedad de palmeras y ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar de ingenieros industriales, especialistas en sanidad vegetal e ingenieros en telecomunicaciones».

Este mecanismo inteligente detecta los 'mordiscos' de la larva en el interior de las palmeras infestadas, lo que permite actuar a tiempo y aumentar la eficiencia del tratameinto de choque, así como desarrollar una gestión de plaga contra el picudo rojo.

Este 'vigilante' sensible a cualquier bocado sospechoso es capaz de detectar la presencia de una sola larva de tan solo un centímetro de longitud. «Una detección a tiempo permite salvar la palmera».

Este novedoso sistema se suma a otro ya impulsado por esta misma empresa valenciana, el adiestramiento de perros para la detección de las plagas de picudo rojo. De hecho, sus canes «están trabajado con éxito en numerosas partes de España pero también en Jordania, Egipto, Tailandia, Emiratos Árabes o Israel, fundamentalmente en países donde la producción del dátil es muy importante».

Los animales captan el olor que emite tanto el picudo adulto como la larva, lo que permite detectar la infestación de la palmácea desde los primeros estadios.

Este pequeño insecto, cuyas medidas rondan entre los dos y los cinco centímetros, «es el culpable de la muerte de miles de palmeras cada año en nuestro país. Es una especieque entró en nuestro país en el año 1993 y desde entonces ha acabado con millones de palmeras en todo el mundo».

Fotos

Vídeos