La patrulla rural de Torrent consigue poner freno a los robos de cítricos

Los agentes de la patrulla rural en una actuación. / lp
Los agentes de la patrulla rural en una actuación. / lp

En los últimos dos meses se han incautado hortalizas y otras frutas mediante la vigilancia de los campos de cultivo e inmuebles diseminados

A. DASÍ TORRENT.

La patrulla rural de Torrent, dependiente de la Policía Local, ha incautado en dos meses más de 122 kilos de cítricos que pretendían robar de los campos del término municipal. La vigilancia de los cultivos por parte de esta unidad ha comenzado a dar sus frutos y en el mes de octubre los agentes recuperaron una bolsa de calabazas, una de limones, otra de cebolla, varias granadas y 60 kilos de naranjas.

Este último suceso ocurrió a finales de este mes, después de que los agentes detectaran un vehículo sospechoso en una propiedad de la Ronda del Safranar. Tras identificar a dos individuos que estaban recogiendo los frutos en varios capazos, abrieron diligencias por apropiación de productos del campo sin autorización de su propietario y, después, procedieron a depositar el género en el almacén del Consell Agrari.

A estos productos incautados en octubre se suman los que consiguieron recobrar el pasado mes y entre los que se encuentran 62 kilos de cítricos, entre naranjas y mandarinas, un kilo de caquis, sendas bolsas de naranjas y mandarinas, sacos de cítricos y rábanos y una mochila de lechugas.

Esta unidad rural se creó en el mes de mayo del año pasado, para aumentar la seguridad en los campos de cultivo y en los núcleos diseminados. Entre sus objetivos está la vigilancia especifica y entrevista con agricultores de las zonas Sequía de Picanya, Partida el Safranar, Partida la Foieta, Partida la Foia y Partida el Rafol.

Esta acción se realiza por la mañana, a medio día y a última hora de la tarde. Además, los agentes tienen un contacto directo con los labradores, y entre sus funciones está la de localizar parcelas con su titular y el tipo de cultivo, que reflejan en una ficha diaria.

Estas tareas se extienden a los inmuebles de diseminados, donde los agentes depositan una tarjeta de visita, para que conste que han pasado por allí, con el día y la hora, y una serie de números de teléfonos, incluido el de la patrulla rural, por si fueran de interés para los titulares de estas casetas. Todo ello queda reflejado y documentado diariamente en una hoja de datos.

A todo esto se suman, las labores de control de la campaña de recogida de naranjas, y la identificación de vehículos o personas sospechosas, para lo que cuentan con la colaboración de los propios agricultores que conocen la zona y a los que trabajan los campos. La patrulla también ha participado en jornadas de formación.

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