Paterna y Torrent reparten tarjetas solidarias para ayudar a más de 600 familias sin recursos

Representantes de la Corporación, junto a Carmen Roca. El cierre de su comedor dio paso a la puesta en marcha de la tarjeta solidaria. / lp
Representantes de la Corporación, junto a Carmen Roca. El cierre de su comedor dio paso a la puesta en marcha de la tarjeta solidaria. / lp

Los ayuntamientos amplían la dotación anual para reforzar este sistema de pago que permite a los vecinos adquirir comida o productos de higiene

M. COSTA / A. DASÍ VALENCIA.

Más de 600 familias de Torrent y Paterna con pocos recursos podrán disponer este año de tarjetas solidarias que les permitirán adquirir alimentos y productos básicos de higiene en establecimientos concertados. La dotación para estas ayudas se amplía, lo que permitirá abarcar a más personas en situación de desamparo.

Esta tarjeta cubrió el año pasado en Paterna las necesidades alimentarias básicas de centenares de familias. El Programa de Seguridad Alimentaria para 2018 dispone de 280.000 euros y establece los requisitos para poder acceder a este sistema que «supone un avance importante en la lucha contra la exclusión social y garantiza la seguridad alimentaria de las personas que la crisis y los recortes lanzaron fuera del sistema», explica el concejal de Políticas Inclusivas y Desarrollo Humano de Paterna, Juanma Ramón.

Así, los usuarios de la tarjeta solidaria podrán adquirir los productos alimentarios, de higiene personal y de limpieza del hogar en establecimientos de Consum, gracias a un convenio firmado entre la cooperativa valenciana de supermercados y el Ayuntamiento.

Seis meses de validez

Este método de pago tendrá un saldo mensual de entre 75 y 175 euros, dependiendo del número de miembros de la unidad familiar. La tarjeta tendrá una validez de medio año y se podrá solicitar hasta el 30 de junio de 2018.

«En esta primera fase podremos atender entre 270 y 330 familias, a pesar de que se podrá ampliar la dotación del programa si así se considera, mientras esperamos la entrada en funcionamiento de la Renta Valenciana de Inclusión». La mesa de baremación de las solicitudes establece un máximo y un mínimo de puntos, atendiendo a la situación laboral, número de miembros de la unidad familiar y sus circunstancias sociales.

Las bases reguladoras de la tarjeta solidaria para 2018 han contado con el visto bueno del Consejo Sectorial de Inclusión Social y el Consejo Territorial de Participación Ciudadana, máximo exponente, este último, de los órganos de participación ciudadana de Paterna.

Desde 2017, el área de Políticas Inclusivas, los trabajadores sociales y educadores han ido realizando el seguimiento de las familias beneficiarias de la tarjeta solidaria mediante entrevistas individualizadas con los y las usuarias. «Un estudio de la casuística que ha permitido mejorar las bases de 2017 para acoplarlas a las necesidades de los beneficiarios» destaca Ramón. Según este estudio, el grado de satisfacción de las familias es alto, puesto que les permite administrar su economía doméstica, ayudando a paliar los casos de emergencia social.

El mejor indicador del funcionamiento del programa es la reducción de las prestaciones de emergencia habituales hasta ahora. «Continuamos apostando por programas que favorezcan la autonomía de las personas».

Por su parte, Torrent acaba de aprobar el reglamento del Punto de Alimentos que ha contado con el apoyo de todos los grupos políticos, aunque criticaron que el proceso se ha alargado en el tiempo, debido principalmente «a los trámites administrativos», como señala el concejal de Atención a las Personas, Francesc Carbonell.

La normativa es fruto de la comisión que se creó para buscar una nueva fórmula que sustituyera esta entrega de alimentos directa a familias con escasos recursos que se ha utilizado hasta ahora y que formaba parte de uno de los puntos del pacto de investidura firmado por los socialistas, Guanyem y Compromís.

Tras un año de reuniones, se acordó implantar la «tarjeta monedero» pero se tenía que esperar a la regulación del Punto de Alimentos que seguirá en funcionamiento de forma simultánea con esta segunda fórmula de atención a las familias.

La tarjeta estará vigente durante seis meses «de prueba» para ver «su aceptación y si funciona adecuadamente» porque, como señala Carbonell, «no debíamos cerrar algo que va bien sin tener un recurso definitivo. No podíamos jugarlo todo a un solo proyecto porque tratamos con personas y no sirven los experimentos».

Desde el área que dirige el edil se ha creado un departamento específico para seleccionar a los 250 primeros usuarios de estas tarjetas con un perfil concreto y que permitirán a los beneficiarios comprar los productos que necesiten directamente, al contrario que ocurre en el Punto de Alimentos, donde se dan lotes ya confeccionados a las familias.

No obstante, el acceso a esta forma de ayuda, también implicará una serie de compromisos por parte de los usuarios, como recalca el concejal «se pide una responsabilidad con el servicio que estamos ofreciendo de forma que tienen que comprometerse para salir de la situación en la que se encuentran acudiendo a entrevistas de trabajo, circuitos de formación u otras propuestas. Esta es la clave para que funcione».

El propio reglamento del Punto de Alimentos establece los derechos y deberes de los beneficiarios de la ayuda que, aunque no hay datos oficiales del pasado año todavía, según Carbonell «parece que se han incrementado y aún no hemos tocado techo».

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