Un parto rápido en pleno atasco

Uno de los guardias sostiene al bebé, junto a sus padres. / g. civil
Uno de los guardias sostiene al bebé, junto a sus padres. / g. civil

Un niño nace en la V-30 con el auxilio de la Guardia Civil cuando sus padres estaban retenidos en su coche en Mislata

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

El niño se adelantó. Sin embargo, en la V-30, no había quien adelantara. Así se las vio una pareja valenciana que podrá contar a su hijo el curioso lugar en el que vino al mundo: el asiento de un coche detenido en la V-30 a su paso por Mislata. En hora punta, de camino al hospital y en pleno atasco. Y lo primero que vio el pequeño al nacer fue el rostro de un agente de la Guardia Civil de Tráfico convertido en comadrón por las circunstancias de la vida.

La mujer se puso de parto y, junto con su marido, enfiló a toda prisa el camino hasta el Hospital La Fe. El reloj marcaba las 8.30 horas y en ese momento la circunvalación de Valencia registraba las habituales y considerables retenciones. La elección de la ruta no pudo ser peor para las circunstancias en las que se hallaban. Según fuentes del Centro de Gestión de Tráfico, la V-30 soportó ayer colas que comenzaron a las siete y media de la mañana, alcanzaron los tres kilómetros en sentido hacia el puerto y no se despejaron hasta casi las diez. Y en esa tela de araña cayó la pareja. Ella con los amargos dolores de parto en el asiento del copiloto y el hombre, aterrorizado al volante, desesperado ante una marcha de vehículos a paso de caracol. En esta ocasión, el verde de la Guardia Civil fue de esperanza. Justo en el kilómetro 9,800 el atribulado padre detuvo su vehículo, en el punto donde una patrulla del Subsector de Tráfico de Valencia realizaba su labor para intentar agilizar la circulación en la V-30. Y suplicó ayuda de forma acalorada: «Mi mujer se ha puesto de parto y no nos da tiempo a llegar» a La Fe.

Los agentes ordenaron al conductor que retirase el coche a una zona segura y uno de los agentes se puso manos a la obra. El guardia de tráfico empezó a auxiliar a la parturienta. La tranquilizó, le dijo que se recostara sobre el asiento del copiloto y vio cómo asomaba la cabeza del bebé. Según la Benemérita, «la cogió cuidadosamente y extrajo completamente al recién nacido, produciéndose el alumbramiento».

El padre trajo una pequeña manta con la que cubrieron al recién nacido para que no se enfriara. El siguiente paso fue llegar al hospital acompañados por los agentes.

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