Pañuelos solidarios para recuperar la ilusión

Amparo y Chelo entregan pañuelos en la Casa Ronald Mcdonald de Valencia. / lp
Amparo y Chelo entregan pañuelos en la Casa Ronald Mcdonald de Valencia. / lp

ADA DASÍ TORRENT.

Los pañuelos solidarios de Corazones Abiertos sirven para tapar las heridas que no se ven, las del «alma», para aquellos valientes que han hecho frente al cáncer y lo han vencido. «Las secuelas físicas están cubiertas por la sanidad pública pero las psicológicas son las más difíciles de curar y para ellas no hay ayudas», comenta una de las artífices de esta iniciativa, Amparo Chust.

Todo empezó después de organizar una charla sobre estética oncológica en la Mancomunidad de l'Horta Sud cuando Amparo y su compañera Chelo Melero, fundadoras de la asociación de Torrent, advirtieron el interés que suscitó entre muchas mujeres preocupadas por mejorar su aspecto físico y las secuelas dejadas por la enfermedad tras haberla superado.

«Nos dimos cuenta de que había carencias que ningún organismo público cubre y que son necesarias para incrementar la autoestima de la persona». «Cosas como pañuelos para cubrirse la cabeza, pelucas, los tatuajes de la aureola, las cejas o las uñas, son mejoras estéticas que cuestan mucho pero que son importantes para las enfermas, para que se sientan bien con ellas mismas», señala. «Una de nuestras usuarias nos decía que ya no recordaba la expresión de sus cejas y el tatuaje puede costar entre 200 y 300 euros», añade. Ahora, tienen dos intervenciones previstas, el tatuaje de una aureola para tapar también la cicatriz y unas cejas. «El tatuador también se ha involucrado en nuestro proyecto y ha querido colaborar con la asociación», comenta Amparo. Y es que Corazones Abiertos es más que una asociación. «Trabajamos como una cadena de favores», advierte y, de esta forma, logran muchos más objetivos. Por ejemplo, el de mantener activas a mujeres mayores o personas que tiene problemas para relacionarse. «Uno de nuestros objetivos, además de colaborar con todas las causas que podamos, es el de hacer crecer la autoestima y el empoderamiento de la mujer», comenta. «Ahora tenemos a cerca de 70 voluntarias que colaboran con su tiempo o con lo que tienen», explican estas dos mujeres a las que les une la ilusión por ayudar a los demás, «porque no pagamos cuotas como otras asociaciones, cada una aporta lo que puede».

Así, comenzó este proyecto de los pañuelos solidarios que cosen mujeres en sus casas. «Cuando encuentran retales de tela bonitos los compran y los cosen siguiendo un patrón y nos los traen». Ellas se encargan incluso de empaquetarlos con mucho cariño para que estén listos para sus futuros usuarios. «Con esto hemos conseguido movilizar a mujeres mayores que necesitan sentirse útiles», explican y cuentan que hay una de ellas «que ha cosido cerca de 60 pañuelos a mano».

Los pañuelos, de los que ya han repartido casi 300 de forma gratuita entre mujeres y niños, se envían a diferentes entidades como la Casa Ronald Mcdonald de Valencia y otra asociación de Madrid, Berandser, por lo que estos productos torrentinos llegan a toda España. También colaboran con Asaco, la Asociación de Cáncer de Ovarios y con todos los que pueden.

Corazones Abiertos comenzó su andadura hace cuatro años de la mano de Amparo y Chelo, «porque no nos identificábamos con ninguna de las cuatro asociaciones de mujeres que hay en la ciudad», y desde entonces ha seguido manteniendo su filosofía de intercambiar favores y hacer de puente para recaudar fondos para otras entidades. «Nuestra intención no es recoger dinero y cuando lo hacemos, porque hay ocasiones en las que lo necesitamos, lo justificamos todo», advierten estas dos mujeres.

El año pasado organizaron, junto al artista Olfo Bosé, el proyecto Elefante, en el que se recaudaron 2.100 euros que se destinaron a la asociación contra el cáncer, y también han preparado charlas y actos solidarios a lo largo de todo el año. Lo que más les reconforta de todas sus acciones es saber que lo que hacen ayuda a «mejorar la vida de los demás».

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