La oposición de Alboraya acuerda negociar con los amarristas sin el PSPV

Barcos inacutados por Egusa en Port Saplaya. / lp
Barcos inacutados por Egusa en Port Saplaya. / lp

El PP denuncia que el alcalde «miente» sobre la relación de Egusa con los partidos y le acusa de «querer desvincularse de la gestión del presidente del consejo en el ente»

DANIEL NAVARRO

alboraya. Las formaciones políticas de la oposición de Alboraya continuarán negociando con los amarristas afectados por la subida de tasas en el puerto de Port Saplaya. Los consejeros de los partidos consumarán su advertencia, tal y como ya avanzó LAS PROVINCIAS, después de que el PSPV, al mando del Ejecutivo local y de la presidencia del consejo de Egusa, «rompiera las negociaciones con los amarristas de manera unilateral y sin consultar al resto de partidos».

De este modo, los representantes del Partido Popular, Ciudadanos, Compromís y Esquerra Unida, se sentarán con los usuarios afectados por el incremento de los precios, situación que ha provocado que en los últimos meses muchos de estos se hayan negado a pagar las nuevas tasas o hayan abandonado la instalación llevando las embarcaciones a otros puertos cercanos.

A pesar de no contar con el apoyo del PSPV para la propuesta, los consejeros podrían llegar a un acuerdo válido sobre los pagos, que se apruebe en el órgano de gestión de Egusa, ya que los socialistas solo tienen dos delegados de seis. Sin embargo, las diferecias políticas entre las cuatro formaciones podría encallar la situación, ya que parece difícil, a priori, que todas las partes se pongan de acuerdo. De hecho, solo con que uno de los consejeros se sumase a un hipotético voto en contra junto a los dos representantes socialistas, el trato no podría salir adelante, al contar el presidente del consejo de administración con el llamado voto de calidad.

PP, Cs, EU y Compromís buscan llegar a un acuerdo válido para aprobarlo en la próxima reunión Los representantes en la empresa municipal siguen estudiando reprobar a Tino Martí por la crisis

Los usuarios ya entregaron hace semanas por registro una 'Propuesta de convenio entre las asambleas de amarristas de la marina y la Empresa de Gestión Urbanística y de Servicios de Alboraya' la cual plantea una reducción de las tasas de ocupación de un 36% con respecto a los precios actuales. Sin embargo, las dos formaciones de izquierda son las que menos dispuestas se han mostrado a flexibilizar los precios o a aumentar el déficit.

Además, según ha podido saber este periódico, la opción de reprobar a Martí, por las declaraciones en las cuales aseguraba que estaba «harto» de los amarristas que no pagaban y pedía que «se marchasen» del puerto, sigue encima de la mesa. Los responsables podrían «sacar tarjeta amarilla» al presidente en el próximo consejo de Egusa.

Precisamente, la gestión de como el PSPV está gestionando esta crisis que viene agravándose desde el pasado verano, está generando críticas entre los partidos. Desde el grupo popular denunciaron «que Port Saplaya esté siendo un quebradero de cabeza para el actual gobierno socialista». Desde el PP recordaron que «la suciedad o la falta de servicios son las carencias que denuncian los vecinos de este barrio marítimo». En esta línea, lamentaron la última desavenencia «derivada de el aumento del precio de amarre de forma abusiva y la posterior falta de negociación».

De igual manera, los populares, acusaron al alcalde del municipio, Miguel Chavarría, de «mentir» al desvincular a los partido políticos de los consejeros en Egusa «cuando él, como máximo responsable debería saber que dichos portavoces son nombrados por los grupos con representación».

«Desde hace dos legislaturas el presidente de la empresa pública es Agustín Martí, militante socialista que fue concejal de urbanismo en los gobiernos del PSPV con Joan Barres y posteriormente fue candidato a la alcaldía», recordaron los populares. «No entendemos si es una forma de reprobar la dirección que este lleva la empresa pública», apuntaron desde el partido, los cuales acusaron al regidor de estar intentando desvincularse de la gestión de Martí.

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