Investigan el hallazgo de huesos humanos entre escombros en un solar de Silla

La zona acordonada donde aparecieron los huesos. / ricardo mola
La zona acordonada donde aparecieron los huesos. / ricardo mola

Un médico forense, vecino del municipio, descubrió los restos cuando paseaba con su perro por esta zona cercana a las vías del tren

A. DASÍ SILLA.

La Policía Judicial investiga el hallazgo de varios huesos humanos en un solar del municipio de Silla hace unos días. Los terrenos, ubicados en la calle Valencia, están sin edificar, con maleza y algunas acumulaciones de escombros. Hasta ahora están acordonados, con el precinto de la Guardia Civil, para preservar el lugar por si es necesario investigar de nuevo sobre la parcela.

Los hechos ocurrieron hace unos días de forma casual, cuando un médico forense, vecino del municipio, paseaba con su perro por este solar, cercano a las vías del tren, y frecuentado por propietarios de canes. El hombre descubrió un hueso en el suelo a simple vista que, según su apreciación y experiencia profesional, podrían ser de origen humano.

Tras dar el aviso del hallazgo a las autoridades competentes se puso en marcha el protocolo policial y se procedió al levantamiento de los restos humanos. La Guardia Civil dio parte al juzgado y acordonó la zona, y la Policía Judicial inició la investigación. Tras los primeros exámenes de los huesos, según ha podido saber este periódico, se han descartado indicios criminales y todo apunta a que su procedencia podría ser de un cementerio.

No obstante, la investigación continua abierta para determinar el origen de estos restos y la razón por la que estaban depositados concretamente en este solar del municipio de Silla, a pesar de haber descartado de que se trate de un suceso violento o un enterramiento.

Esta descubrimiento, de forma casual, recuerda un caso de características similares ocurrido hace cuatro años, cuando un hombre que paseaba a su perro en una zona de monte bajo, cerca del circuito Ricardo Tormo de Cheste, descubrió varias bolsas semienterradas con el esqueleto troceado de un niño de corta edad.

En esta ocasión, los huesos que sobresalían, al parecer desenterrados por una alimaña, fueron olfateados por el can y llamaron la atención de su dueño, que se acercó a la fosa y comprobó que podrían tratarse de restos humanos.

Tras ser informada la Guardia Civil de la siniestra aparición junto a la urbanización La Muela, una patrulla se desplazó con urgencia a la zona y comprobó la veracidad de los hechos. Los agentes acordonaron el lugar y esperaron la llegada de un equipo de guardias civiles expertos en investigación criminal.

Luego llegó la juez de guardia de Requena, que autorizó el desenterramiento del pequeño esqueleto tras una minuciosa inspección del terreno. Los agentes del laboratorio de criminalística y del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia examinaron, palmo a palmo, los alrededores de la fosa en busca de vestigios criminales. Tras medir algunas piezas óseas, la forense determinó que el niño fallecido tenía entre tres y cinco años de edad y que llevaba «muchos años enterrado». Además, también se descartó que hubiera restos de un segundo cuerpo de adulto. En un periodo de tres meses, en el mismo año 2013, se encontraron cinco esqueletos en la provincia de Valencia. Los otros restos humanos aparecieron en una sima de Dos Aguas, un cañar de Alboraya, una cantera de Torrent y un campo de naranjos de Xàtiva.

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