Consistorios ofrecen espacios ante la saturación en los comedores escolares

El nuevo comedor del Colegio Ausiàs March de Mislata.
El nuevo comedor del Colegio Ausiàs March de Mislata. / lp

La Pobla de Farnals y Mislata plantean el traslado de los niños a otros centros o a locales municipales, mientras que Catarroja amplía los turnos de comida

DANIEL NAVARRO VALENCIA.

Diferentes Ayuntamientos de la comarca de l'Horta estudian las soluciones viables ante la falta de plazas en los comedores de los centros educativos, que obligaría a centenares de alumnos a volver a sus casas a la hora de comer.

La problemática está levantando ampollas entre las familias afectadas, a la espera de que se publiquen las listas definitivas, ya que, a menos de un mes de que comience la jornada lectiva partida en la mayoría de centros, todavía no saben si sus hijos cuentan con este servicio.

El caso de La Pobla de Farnals es el más grave, donde el CEIP Cervantes, cuyo comedor tiene capacidad para 350 plazas, ha recibido 487 solicitudes. «Tenemos un grave problema, ya que, pese a que aún no tenemos el listado oficial, en principio barajamos que cerca de 120 niños podrían quedarse sin espacio para comer, y de momento la Conselleria de Educación no nos ha dado ninguna solución».

En esta línea, el primer edil volvió a reivindicar la «necesidad de ampliar esta instalación, que lleva sin modificarse desde la creación del colegio, pese a que la cantidad de alumnos ha crecido». En concreto, el Ayuntamiento calcula que la intervención costaría cerca de unos 200.000 euros, lo que de momento parece estar «fuera de las prioridades de la Generalitat», según informó Palanca.

«Estamos buscando alguna alternativa temporal», explicó el alcalde. «Nosotros consideramos que lo mejor es no tener que sacar a los niños del colegio, por lo que hemos propuesto que se habiliten barracones para que los niños puedan comer ahí, pero parece que desde Conselleria no quieren instalarlos», detalló. De igual modo, hemos propuesto realizar una pequeña intervención en una clase contigua al comedor, para acondicionarla como aula multiusos y que también sirva para que los alumnos coman, pero parece no ser muy viable».

Por otro lado, y ya contemplando que los niños salgan del centro, «en las inmediaciones se encuentran un instituto y un local municipal, donde también podrían comer, sin embargo esto ya nos obliga a que los niños tengan que cruzar una calle y tengan que estar acompañados de personal de vigilancia, para que no haya ningún problema», señaló el responsable.

Similar es la situación en Mislata, donde cerca de 20 familias del CEIP Maestro Serrano están a la espera de saber si sus hijos dispondrán de este servicio escolar o si finalmente tendrán que comer en sus casas.

«Hemos solicitado el poder trasladar a otros colegios a estos alumnos o a alguna instalación municipal, pero no sabemos si nos lo van a conceder, ya que otros años no nos lo han permitido con casos similares», detallaron. No obstante, apuntaron que «al no ser muchas familias quizá esta vez sea más factible esta opción».

De igual manera aseguraron que «intentaremos buscar una solución definitiva, tal y como se hizo en el centro Ausiàs March, en el que la Conselleria de Educación ha invertido 480.000 euros en ampliar el comedor que se estrena este curso».

Ante el incremento de la demanda de plazas de comedor, el colegio público Vil.la Romana de Catarroja, ha optado por ampliar los turnos hasta tres para no excluir a ningún alumno de este servicio. El problema de este sistema es que los escolares tienen desde la una del mediodía hasta las tres para poder comer, antes de que empiecen las clases. En estos primeros días, los grupos han ido rotando para que no sea siempre el mismo el que accede al comedor en primer lugar.

Desde el Ayuntamiento señalan que la competencia de este servicio depende de la dirección del centro y del Consell Escolar, para que sea el que determine si hay otras soluciones, o la Conselleria de Educación para habilitar más instalaciones.

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