La Coma se moviliza para exigir más empleo, vivienda y recursos para reflotar el barrio

Manifestación organizada en La Coma, hace varios años. / damián torres
Manifestación organizada en La Coma, hace varios años. / damián torres

La manifestación convocada por varias entidades partirá hoy por la mañana desde la plaza de La Yesa para exigir programas de choque urgentes

MARINA COSTA PATERNA.

Vecinos de La Coma saldrán esta mañana a las calles para denunciar las «carencias históricas» que arrastra el barrio en materia de empleo, sanidad o educación. La movilización, respaldada por una veintena de entidades y asociaciones, parte a las doce, desde la plaza La Yesa.

Con el lema 'Por un barrio habitable, La Coma no se rinde', la manifestación resalta la necesidad de que este núcleo disponga de «supermercado, trabajo digno, más médicos, viviendas, parques y más limpieza», entre otras reivindicaciones.

La Asociación de Vecinos y Entidades del Barrio de La Coma hizo público ayer el manifiesto que encabezará esta manifestación, un documento que recoge las principales necesidades de los vecinos que residen en este Barrio de Acción Preferente.

La entidad enumera una serie de cuentas pendientes. Una de ellas es que el barrio «carece de supermercado desde junio de 2017 para abastecer a la población». Tampoco hay «médicos suficientes para cubrir la demanda sanitaria. La Conselleria de Salud reconoce que tenemos el mayor ratio de pacientes por médico de la Comunitat Valenciana».

Desalojos

Los residentes lamentan que el barrio «está sin recursos educativos, sin formación singular, ni prelaboral, sin Escuela Taller, sin ofertas lúdicas y deportivas para jóvenes, sin parques en condiciones para jugar, sin viviendas que den respuesta a la necesidad de techo. Los desalojos se han disparado. Mucha gente sin casa, muchas casas sin gente».

Por ello demandan «empleo para dignificar a la persona» y piden que aumente «la limpieza en nuestras calles» y la tranquilidad para poder reducir «la violencia y los problemas de la convivencia» que «vivimos a menudo».

Consideran que residir en este barrio puede convertirse en una oportunidad «si se apuesta por él, no sólo como escenario para las campañas electorales, sino como posibilidad para transformar la realidad. Cuántos presos y presas por causa de la pobreza». Este barrio aglutina una realidad «muy compleja que necesita de una apuesta política que no culpabilice a la población, sino que de verdad dé una respuesta integral y comprometida».

El Ayuntamiento aprobó en el pleno con todos los partidos políticos un Plan de Normalización para el barrio de La Coma «pero no se ha cumplido. Que no nos culpen de lo que es una responsabilidad de los poderes públicos. Es necesaria una política que aborde y se dirija a la raíz, vaya a las causas. Además, la pobreza tiene nombre de niña y de mujer. Es urgente dar una respuesta para acabar con la feminización del empobrecimiento».

La Asociación de Vecinos y Entidades del Barrio de La Coma recalca que existe un porcentaje muy elevado de personas que «no tienen acceso al cumplimiento efectivo de los derechos humanos. Esta bolsa de pobreza extrema ha aumentado y se está cronificando considerablemente en estos últimos años».

Los vecinos consideran que el barrio, por todas las carencias que acumula, «ha dado un paso atrás». La realidad de la infancia y la juventud «se encuentra marcada por un estado de exclusión que define la actual situación de La Coma».

El barrio se empobreció por la crisis y «sigue en crisis con los problemas de convivencia que esos genera. Es imperativo que la renta valenciana de inclusión sea un derecho efectivo ya», matizan.

También relatan que la buena convivencia se ha deteriorado «enormemente. No con estallidos sociales, como en otras barriadas de ciudades europeas, sino en la entraña del barrio, en la escuela, los patios de las fincas, dentro de las viviendas, en los medios de transporte, en las salas del ambulatorio, en la calles, en las casi inexistentes zonas de juego».

La solidaridad y el sentido de pertenencia han sobrevivido a duras penas. «Muchas familias en cuanto pueden abandonan este barrio. Queremos que florezcan unas políticas que potencien el estado del bienestar».

Las entidades vivas de La Coma consideran fundamental abordar este proceso desde la coordinación «entre Consellería, Ayuntamiento y teniendo en cuenta de verdad a las personas y entidades del barrio. ¿Qué sentido tiene la participación en Comisiones Mixta, Juntas de Barrio, Plan Actúa... si después se queda en nada?».

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