Un campus estival diferente

Un grupo de participantes del campus, junto a los voluntarios. / lp
Un grupo de participantes del campus, junto a los voluntarios. / lp

Cerca de 80 niños del barrio del Xenillet de Torrent disfrutan de deporte y talleres organizados por la Asociación Nova Vida

ADA DASÍ TORRENT.

Cerca de 80 niños de edades comprendidas entre los 3 y 16 años, del barrio del Xenillet de Torrent, han disfrutado durante el mes de julio del campus organizado por la asociación Nova Vida que trabaja para inculcar valores a los más pequeños a través del deporte.

Los alumnos, de diferentes etnias y culturas, han participado en los diversos talleres organizados en el campo de fútbol del Alter, cedido por el Ayuntamiento a la asociación, y han aprendido nuevas disciplinas deportivas como el rugby o el béisbol, de la mano de voluntarios procedentes de la iglesia evangelista de Oklahoma, Alabama y Sao Paulo, en Brasil.

El grupo de americanos destacaron el «excelente» trabajo que se hace desde la entidad para «cubrir las necesidades de los pequeños y sus familias en todos los ámbitos, tanto en espíritu como en cuerpo» y añadieron que «los niños necesitan tener un referente y aquí, lo tienen».

En los talleres, los pequeños han disfrutado con el aspecto más lúdico del verano, practicando deporte y aprendiendo manualidades con voluntarios y, a su vez, han tenido de forma gratuita almuerzo y comida a cargo de la asociación. «Así nos aseguramos de que coman, al menos, dos veces al día», señala su presidente, Javier Noguera, quien además, añade que «también evitamos que pasen todo el día en la calle y que tengan algún sitio al que ir».

No hay mayor regalo para tanto esfuerzo que las sonrisas de los niños y eso quedaba patente en el campo de fútbol donde correteaban para mojarse con los aspersores, mientras otro grupo bailaba en la entrada a ritmo de flamenco y, el resto, elaboraba pulseras de cuerda para adornar sus muñecas.

Pero la labor social no solo se centra en los más pequeños, sino también en sus padres, madres o abuelos que suelen acompañarlos a realizar estas actividades. «Nosotros trabajamos con las familias para cubrir todas las áreas», explica Noguera. Este es el caso de una joven, madre de tres hijos, que explica como la asociación Nova Vida le ha dado «una segunda oportunidad», después de que se quedara en la calle, sin casa, sin trabajo y sin poder pagar un alquiler.

Ahora está en un piso de acogida que gestiona la entidad en el mismo barrio del Xenillet, junto a otros cuatro más. «No tenía donde ir. Me hacía mucha falta y mis hijos no han tenido que cambiar de ambiente porque seguimos en la barriada», señala. Dos de ellos han participado en este campus en el que ella también se ha integrado como voluntaria.

Esta convocatoria es un refuerzo de la escuela de fútbol que Nova Vida organiza durante todo el año y en la que hay inscritos 140 alumnos. Pero no es una escuela cualquiera, sino que, primero, los niños tienen que cumplir con las clases de repaso escolar para después, poder disfrutar en el terreno de juego. Una filosofía que la asociación aplica para que comprendan que «el esfuerzo tiene su recompensa» y otros valores como la disciplina y la convivencia.

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