Cadena de favores en el Xenillet

Los niños colaboran en el taller de bicis. / lp
Los niños colaboran en el taller de bicis. / lp

Una treintena de niños del barrio de Torrent acude a las instalaciones de la asociación para aprender a arreglar bicicletas Soterranya intercambia clases de repaso escolar por reparaciones en el taller

ADA DASÍ TORRENT.

La ubicación del proyecto 'Bicis para todas', que desarrolla el colectivo Soterranya en el barrio del Xenillet junto a AMA, ha dado pie a otra iniciativa que ha surgido por sí misma. El Ayuntamiento les cedió el local para arreglar bicicletas que después entregan de forma gratuita a personas sin recursos. Su presencia no pasó desapercibida en la barriada y todos los días, un grupo de niños se reunían a las puertas de este espacio que ellos bautizaron como Parreño en memoria de un miembro de la asociación.

«Es un barrio donde los niños están en la calle. Es otro estilo de vida y vienen a interesarse por lo que hacemos», explican desde el colectivo. Esto dio pie a iniciar una relación con los pequeños que se agolpaban en la puerta del taller esperando que les dejaran colaborar con ellos. Unos, los más mayores, ayudaban arreglando las bicicletas, mientras los más pequeños, dibujaban o se entretenían mirando.

«Pensamos que sería una buena idea formalizar todo esto de alguna manera e incentivar a los niños a que si estudiaban, tendrían como premio colaborar con nosotros». La cuestión surgió así, casi de forma natural y espontánea y ahora, una treintena de chavales de todas las edades acuden a clases de repaso escolar en otro local que les ha cedido el Ayuntamiento en esta misma ubicación.

«Ahora, ayudarnos en el taller es para ellos un incentivo. Si estudian y se esfuerzan tienen su premio», explican desde el colectivo. «Es un formar de que no estén en la calle y de que aprovechen el tiempo libre y, quién sabe si en un futuro lo que aprendan en el taller puede servirles como formación profesional», añaden. Pero no todo es trabajo y estudio, los pequeños también se divierten en este espacio con las actividades que se preparan y meriendan todos juntos. La idea del colectivo, que también aplican a otros proyectos, es que «pequeños gestos pueden cambiar el mundo» y bajo esta filosofía comenzaron con esta iniciativa que les ha permitido integrarse en la barriada del Xenillet como uno más. Todo ello, a través del trabajo de voluntarios que dedican su tiempo libre a aportar su pequeño grano de arena para «mejorar la vida de los demás».

Y partiendo de la idea de que «una bici puede cambiar el mundo», continúan con su labor de reparar bicicletas que les donan particulares o entidades, y entregarlas a personas sin recursos para las que este gesto significa poder cubrir la necesidad de desplazarse, fomentando a su vez, el transporte sostenible.

Desde que empezó este programa, hace tres años, se han repartido más de 320 de estos vehículos. El proyecto, que tiene como pilares básicos la solidaridad y la sostenibilidad social, fue galardonado en septiembre de 2016 en la Semana Europea de la Movilidad. Hace apenas unos días, el Ayuntamiento de Torrent les hizo entrega de 72 bicicletas procedentes de la renovación de la flota del servicio público de préstamo TorrentBici.

Ahora, los voluntarios tienen un largo trabajo por delante para ponerlas a punto en su local del Xenillet, junto a sus pequeños colaboradores, para darles un nuevo uso social, y con la esperanza de que puedan cambiar la vida a sus futuros usuarios.

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