Burjassot sigue sin licitar Burjabike un año y medio después de cerrar el servicio

Parada vacía. Una de las estaciones sin bicicletas de la red de Burjabike. / lp

La oposición critica la gestión del Ejecutivo con este sistema de alquiler público de bicicletas y desde el Consistorio señalan que continúan redactando el pliego

DANIEL NAVARRO BURJASSOT.

Burjabike, el servicio de bicicletas de alquiler municipal de Burjassot, continua en estado de desconexión desde junio de 2016, y parece que los vecinos seguirán sin poder disfrutar del mismo, al menos de momento. Así lo apuntaron ayer desde el Ayuntamiento, al asegurar que este asunto está en proceso de licitación y se sigue redactando el pliego de condiciones para sacarlo a concurso. La situación es la idéntica a la expuesta ya por el propio primer edil, Rafa García, a principios de año, donde se aseguraba que el servicio estaría operativo en poco tiempo.

«Hay muchos temas pendientes de licitación y, por eso, el proceso se está alargando más de lo normal», subrayaron desde el Ejecutivo.

El Ayuntamiento terminó el contrato con la empresa que se encargaba de gestionar las paradas en diciembre de 2015 y fue prorrogándolo hasta verano de 2016 mientras que ya por entonces, se encargaba de «elaborar el nuevo pliego de condiciones para su próxima licitación». Finalmente, fue la firma la que decidió suspender el funcionamiento de las estaciones, «al tener el Consistorio cinco facturas pendientes de pago».

La situación provocó un enfrentamiento entre la contrata y el Equipo de Gobierno, ya que estos apuntaron que el corte del suministro se había producido «de manera unilateral y sin anunciarlo previamente». Incluso advirtieron que «la actuación había sido indebida» y que «se había puesto esta acción en manos de los servicios jurídicos municipales».

Después de esto, el Ejecutivo procedió a la retirada de todas las bicicletas que se distribuían por diferentes zonas de la localidad, a la espera de restablecer el servicio en algún momento, que por ahora sigue sin llegar.

No obstante, las relaciones empeoraron a principios de este año, después de que, el Consistorio terminara cortando la luz a la empresa en la única parada que seguía operativa en la bancada de bicis de la estación del Empalme, empleada por muchos usuarios de poblaciones vecinas que ya habían pagado su abono anual.

La situación actual ha sido denunciada por diferentes grupos de la oposición en el municipio. Desde Ciudadanos lamentaron que «Burjabike lleve más de un año sin estar operativo y con las estaciones vacías, a pesar de que el Ejecutivo prometio que volvería a funcionar en verano de 2016».

De igual manera, la portavoz del Partido Popular de Burjassot, Sonia Casaus, ya recordó que «tanto PSPV, como Compromís llevaban en sus programas con los que se presentaron a las elecciones de 2015, el fomento y el aumento de la red de alquiler de bicis Burjabike y después de dos años de gobierno han hecho justamente lo contrario».

A la espera de que el servicio se ponga en marcha, esta realidad deja en una situación de clara desventaja a los vecinos de la localidad de Burjassot, después de que la mayoría de municipios del primer anillo del área metropolitana y las grandes localidades de l'Horta ya dispongan de un sistema de bicicletas de alquiler público a pleno rendimiento.

En concreto, los vecinos de Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet, Catarroja, Torrent, Mislata Paterna y Alboraya, ya disfrutan de este servicio, que desde hace unos días conecta con el cap i casal, tras ampliarse la red de paradas intermodales en la capital, las cuales se encuentran en el complejo 9 d'Octubre, el Centro Comercial Nuevo Centro, la Universitat Politècnica, la calle La Safor, la avenida Doctor Tomás Sala y San Isidro.

Esta primera fase de dotaciones, que convergen con otras redes de transporte público, como las estaciones de Metrovalencia y la EMT; se ampliará en los próximos meses con cuatro paradas más. De igual manera, los residentes de Burjassot tampoco podrán disfrutar del nuevo abono integrado entre la red de Mibisi y la de Valenbisi, la que era precisamente una de las grandes reivindicaciones vecinales.

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