Actos vandálicos en la biblioteca de Torrent disparan las quejas

Parte de los destrozos realizados en las instalaciones. / lp

Los usuarios de las instalaciones del edificio Metro critican que no hay vigilancia y que los servicios son utilizados por personas ajenas

ADA DASÍ TORRENT.

Los actos vandálicos ocurridos en la biblioteca municipal del edificio Metro de Torrent han levantado las quejas de los usuarios que recriminan la «falta de vigilancia» en el edificio que «permite que entren personas que no van a hacer uso de los servicios que se ofrecen en él». Tras el fin de semana, los baños de estas instalaciones aparecieron con rollos de papel tirados por el suelo, papeleras volcadas y sanitarios embozados. Según algunas fuentes «no es la primera vez que pasa».

«Se han encontrado hasta una arma blanca tirada en la papelera, jeringas que utilizan para drogarse y robo del papel higiénico», señalan las mismas fuentes que añaden que «al principio había un agente de la Policía Local para el control del acceso, luego el PP quitó la seguridad privada del edificio y ahora la garita de la planta baja está ocupada por personas que están al servicio de la comunidad».

La indignación por estos hechos ha crecido en las redes sociales, donde se reclama «más seguridad tanto para los usuarios como para los trabajadores de las instalaciones públicas». También critican que ocurran este tipo de situaciones «en un espacio que está destinado al estudio y no a un lugar de diversión» y que en numerosas ocasiones «se hace un uso indebido» de la biblioteca.

Aunque los usuarios lo achacan a la falta de civismo de algunas personas que, además, no acuden a este espacio a utilizar sus servicios, sí que insisten en la necesidad de que el Ayuntamiento «ponga algún tipo de vigilancia y ponen como ejemplo como «lo que ocurrió con los baños de la estación de metro, aunque no sean instalaciones municipales, en los que hay que pagar para acceder».

En la misma línea advierten que estas situaciones no ocurren en la otra biblioteca municipal, ubicada en la Casa de la Cultura y por ello piden «medidas para ponerle freno». Además, en las temporadas de exámenes, estos centros abren en horario nocturno para recoger la demanda de los estudiantes y demandan «mayor seguridad».

Tras conocer estos hechos, desde el Ayuntamiento, han emitido un comunicado llamando al «civismo» y «el respeto y cuidado de los espacios públicos y mobiliario urbano» porque ya son «muchos los actos vandálicos que se están cometiendo en la ciudad» de esta índole, según advierten.

Una situación similar se vivió en el área recreativa del Pantano, en la que los vecinos denunciaron el mal estado de los baños públicos debido a actos similares que habían provocado daños en las puertas, ventanas e incluso en los urinarios. La asociación vecinal, en este caso, solicitó igualmente el incremento de la vigilancia o que se cerraran por la noche ya que las instalaciones hacía poco que se habían inaugurado y dan servicio a la zona de juegos. El Ayuntamiento tuvo que asumir el coste de reparar los desperfectos causados por el uso indebido de estas instalaciones.

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