Las Provincias

La ruta de las rampas recorre Benetússer

Salva Esteve y Concha Martínez, en uno de los comercios adaptados. :: lp
Salva Esteve y Concha Martínez, en uno de los comercios adaptados. :: lp
  • Salva y Concha, vecinos con discapacidad, visitan los locales para comprobar su accesibilidad

benetússer. Una acción que puede ser tan cotidiana como entrar a un comercio para realizar la compra o a un local para tomar un café, para una persona con movilidad reducida puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza cuando en la puerta hay un escalón que lo separa del suelo.

Salvador Esteve, vecino de Benetússer, que se enfrenta, diariamente, a problemas como éste debido a que utiliza una silla de ruedas, junto a Concha Martínez, que también tiene movilidad reducida, han decidido emprender su particular batalla contra estas barreras arquitectónicas con lo que han bautizado como la ruta de las rampas.

El objetivo de esta campaña en positivo no es otro que concienciar a los comercios locales de la necesidad de adaptar sus instalaciones para que tanto las sillas de ruedas, motorizadas o manuales, como los andadores de las personas mayores, puedan circular por su interior sin dificultades.

Para ello, Salva realiza visitas a los comercios del municipio sin previo aviso. Locales de todo tipo, desde cafeterías hasta panaderías o droguerías ubicados en diferentes barrios. «Los propietarios se sorprenden cuando me ven entrar y se creen que les voy a pedir dinero», explica.

Pero su intención es todo lo contrario, el hombre les agradece el interés mostrado por colocar rampas en las entradas que permiten que pueda acceder con su silla de ruedas y no duda en hacer una demostración para que comprueben la validez de la misma y lo que supone para mejorar la calidad de vida de la personas con movilidad reducida.

Luego, Salva se fotografía con los propietarios y las imágenes las cuelga en las redes sociales para que sirva de ejemplo a otros establecimientos que todavía no se han adaptado a la legislación de la accesibilidad universal, que comenzará a ser efectiva en diciembre de 2017.

En una de sus últimas visitas, el hombre se acercó hasta el mercado municipal, que ya cuenta con dos rampas para poder acceder a su interior, siguiendo con el objetivo de dar visibilidad al colectivo que representa y concienciar a los comerciantes.

Concha Martínez, que acompaña a Salva en esta iniciativa, es concejal en el ayuntamiento por Guanyem Benetússer y también se enfrenta a diario con la falta de accesibilidad de la vía pública por su problema de movilidad reducida. A principios de la legislatura su formación fue la primera en realizar una ruta por el municipio para visibilizar las barreras arquitectónicas.

Ahora, con esta ruta de las rampas, «queremos valorar positivamente que los establecimientos hayan optado por ser accesibles por concienciación, ya que la ley todavía no ha entrado en vigor», señala.

Y parece que esta concienciación ha comenzado a dar sus frutos ya que, al margen de los comercios, las asociaciones están empezando a darse cuenta de las necesidades de las personas con movilidad reducida. La primera en adaptar su sede con rampas de madera ha sido la cofradía Ángel de la Pasión y «esperamos que otras entidades sigan el ejemplo», añade Salva.

Estos dos vecinos de Benetússer han emprendido una tarea social que se completará con la colocación de una pancarta en la fachada del ayuntamiento, el próximo 2 de diciembre, para conmemorar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y que se desplegará por primera vez en el municipio.