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Paterna inicia los estudios geológicos en La Canyada para combatir las inundaciones

Un técnico realiza una medición, en una parcela del barranco del Rubio. :: lp
Un técnico realiza una medición, en una parcela del barranco del Rubio. :: lp
  • Los expertos realizan tomografías eléctricas en el barranco del Rubio y sondeos para analizar el subsuelo a 35 metros de profundidad

Las pruebas geológicas en el barranco del Rubio ya han comenzado para buscar fórmulas que permitan combatir las inundaciones de La Canyada. Los técnicos han realizado un primer estudio bibliográfico y de investigación previo para analizar la tipología de los pozos existentes y la permeabilidad del terreno, en los puntos del término con mayores problemas de inundabilidad.

Para ello han buceado en registros como el del Instituto Geológico y Minero de España o la Confederación Hidrográfica del Júcar. Ahora los especialistas, a través de la empresa mixta Aigües de Paterna, han realizado una tomografía eléctrica en una longitud aproximada de 500 metros y con una profundidad de investigación de hasta 35 metros para radiografiar el subsuelo de La Canyada en busca de nuevos datos.

«La aplicación de esta técnica permite diferenciar los diferentes tipos de estratos geológicos y su continuidad lateral hasta la profundidad investigada, así como el tipo de material que forma cada estrato», explica la concejala de Infraestructuras, Seguridad y Medio Ambiente, Nuria Campos.

Esta información determina «la resistividad aparente del suelo» y será «de gran ayuda a la hora de establecer la idoneidad de realizar los próximos trabajos de sondeos de investigación para determinar la capacidad de infiltración del terreno».

Analizar con detalle el estado del firme permitirá comprobar la viabilidad de los llamados pozos hidrantes, una de las soluciones puestas sobre la mesa para paliar los casos de avenidas que afectan a las viviendas de esta zona.

En la parcela situada en el barranco del Rubio, en el cruce con la calle 138, debido a las dimensiones de la parcela, se ha realizado un Sondeo Eléctrico Vertical (SEV), que permite trazar una columna geológica del centro de la parcela, a una profundidad de 30 y 35 metros.

El resultado de este análisis permitirá determinar la idoneidad del terreno para absorber aguas pluviales mediante este tipo de sistemas. Campos ha avanzado que, «en un plazo de tres semanas aproximadamente se obtendrán los resultados de estos estudios». El ayuntamiento trabaja con varios proyectos subterráneos para tratar de resolver parte del histórico problema que arrastran decenas de viviendas en este sector de La Canyada.

Las catas geotécnicas permitirán averiguar cómo absorbería el agua un pozo drenante, alternativa que podría combinarse con otras medidas también barajadas como los tanques de tormenta, otro sistema de control hídrico también en fase de estudio.

Esta instalación subterránea ya se ha empleado en otras áreas urbanas de Alicante o Barcelona con problemas de inundabilidad. Su misión es retener el agua para poder ir derivando el flujo, poco a poco, a los colectores o acuíferos de la zona.

En este proceso, el ayuntamiento ha recalcado que las soluciones definitivas avaladas por los técnicos se «explicarán con detalle a los vecinos en mesas de trabajo. Los residentes siempre han reclamado que las soluciones que se pongan en marcha sean subterráneas para evitar cualquier impacto visual en la zona. De ahí, que el departamento técnico del consistorio esté trabajando con estos sistemas», destacó Campos, poco antes de que comenzaran los trabajos.

Los residentes del barranco del Rubio reclamaron que las medidas a efectuar tuvieran «efectos a medio y largo plazo. En las últimas peritaciones realizadas en el barranco del Rubio y la calle 133, en octubre de 2015, se tramitaron nada menos que 88 expedientes por daños provocados por las lluvias. Es un problema muy importante que afecta a muchas viviendas esta zona y por eso queremos que se opten por soluciones lo más eficaces posibles»

La idea es que todas estas actuaciones tengan recorrido y se sumen al encauzamiento integral del barranco, obra definitiva que tendrá un coste superior a ocho millones de euros.