Las Provincias

Los tres peldaños de la discordia de Benetússer

Los familiares bajan a Maribel en su silla de ruedas. :: LP
Los familiares bajan a Maribel en su silla de ruedas. :: LP
  • Los fieles solicitaron que se colocara una rampa portátil pero la parroquia alegó que era peligroso al no estar homologada y el ayuntamiento tampoco autoriza una de obra

Subir los tres escalones que llevan al interior de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro de Benetússer puede llegar a ser una odisea para personas con movilidad reducida. Esto es lo que le ocurrió a Maribel Bermejo, vecina de esta localidad, quien necesita de una silla de ruedas motorizada para desplazarse a diario.

En el funeral de su hermano, celebrado el pasado domingo, Maribel tuvo que cambiar su silla por otra de menor peso para que, entre sus familiares, pudieran salvar a pulso los tres peldaños que la separaban del interior del templo y poder asistir al oficio religioso. A lo incómodo de la situación se sumó el sentimiento de dolor que aquejaba en esos momentos a la familia del fallecido.

El cambio de la silla también permitió que la mujer pudiera sentarse en los bancos reservados para los más allegados al difunto, junto al féretro, porque el templo tampoco está adaptado para que pueda circular una silla motorizada. En un principio y como fórmula alternativa, los familiares solicitaron que se colocara una rampa portátil que se suele utilizar para que las cofradías puedan sacar las andas con las imágenes de la iglesia para las procesiones de Semana Santa pero la parroquia se negó porque «no está homologada y no querían asumir el riesgo si pasaba algún accidente», como señala la portavoz de Guanyem Benetússer, Concha Martínez, que se ha interesado por estos hechos.

La denuncia de esta falta de accesibilidad de la iglesia la avanzó Salvador Esteve, vecino de la localidad e implicado en los temas referentes a la movilidad porque él mismo se enfrenta a diario a las barreras arquitectónicas con su silla de ruedas.

«En junio se arreglaron los escalones del templo y ya entonces pedí que hicieran una rampa de obra para que tanto los discapacitados como las personas con movilidad reducida pudieran entrar sin problemas», explica.

«El suceso de este fin de semana ha puesto en evidencia que la rampa no solo es importante para los que usamos silla sino también para las personas mayores o que van con muletas», añade.

Las obras de reforma de la entrada, sufragadas por el patronato de Nuestra Señora del Socorro, habían previsto colocar este elemento para mejorar el acceso pero el consistorio «no dio el permiso pertinente para ello» y se limitaron a rehabilitar únicamente los peldaños. Además, se retrasaron porque tenían que haber comenzado en mayo y se esperó a junio por la comuniones.

En este sentido, Concha Martínez, advierte que la construcción de esta rampa «fue denegada de viva voz, no por escrito, por el arquitecto municipal porque suponía ampliar el vuelo de los escalones», según la versión que el director de las obras ha dado a Guanyem.

Martínez asegura que su formación ha recibido quejas vecinales ante esta falta de accesibilidad del templo «que es más que evidente» y que la parroquia ha asegurado que en el plazo de dos meses se colocará una rampa de acceso metálica para salvar esta barrera arquitectónica, mientras busca presupuesto para poder asumir el coste que supone poner este indispensable elemento que evite los escalones a sus numerosos feligreses.