Una semana más en el calendario

España, de moda. Diseños de algunos de nuestros mejores diseñadores.
España, de moda. Diseños de algunos de nuestros mejores diseñadores. / R. C.

Palma de Mallorca se suma a las grandes capitales con 'Fashion Week' propia. Más importante que la moda es el altavoz mediático que proporcionan modistos y famosos y, sobre todo, los réditos económicos que generan estas pasarelas

LUIS GÓMEZ

El calendario sigue añadiendo nuevas semanas (de moda). Palma de Mallorca ha sido la última capital española en engancharse al mundo del diseño. La isla balear no ha querido quedarse atrás y ha aprovechado los días más calurosos de lo que llevamos de verano para transformar uno de sus lugares más exclusivos -la marina del Moll Vell- en una sofisticada pasarela donde se han dado cita algunas de las personas más influyentes del archipiélago. 'Mallorca Fashion Week' ha sido amadrinada por la infanta Pilar de Borbón, su hija, Simoneta Gómez Acebo, y Cristina Macaya, la mujer que ejerce de anfitriona en las fiestas privadas más espectaculares y cuya residencia de Es Canyar se ha convertido en el refugio favorito de personajes ilustres como Carlos Fuentes, Bill Clinton o Michael Douglas. Mallorca aspira a hacerse un hueco entre Madrid y Barcelona y, por supuesto, tampoco quiere perder comba con otras islas.

La vecina Ibiza, sin ir más lejos, con el sempiterno gancho de su estilo 'Adlib', que explota como marca propia desde los años setenta, pero también Las Palmas de Gran Canaria, cuyos creadores locales han encontrado un importante eco mediático con sus vanguardistas prendas de baño. La industria fashion se ha convertido en un gran negocio y también en un glamuroso escaparate para promocionar el turismo en ciudades de todo el mundo. Se trata de un fenómenos a nivel global.

Sevilla y Valencia, que ha orientado su mirada a la franja infantil, también han aprovechado la oportunidad que brinda la moda en estos tiempos de 'turismofobia' bajo la amenaza de organizaciones radicales cediendo algunos de sus edificios más emblemáticos para la organización de desfiles. El Moll Vell fue atacado pocos días antes del arranque de este codiciado evento. En juego hay un importante botín al que todos quieren hincar el diente. La moda, tan frívola para muchos, es un baluarte con un peso económico cada vez mayor en España. Y no deja de crecer. Supone actualmente el 2,8% del Producto Interior Bruto, copa el 4,3% del empleo y representa el 9,4% de las exportaciones españolas. Cifras impensables hace sólo unos pocos años para unas empresas cuyas ventas al exterior siguen marcando récords: por encima de los 16.000 millones de euros anuales.

«A la altura de Milán»

Por eso conviene mantener bien engrasada la maquinaria y situarse en la primera línea de los focos. Las pasarelas se han revelado, sin duda, como el mejor salvoconducto. Empresarios y dirigentes políticos insulares han decidido ir de la mano y no han dudado en tirar la casa por la ventana. Sus ambiciones son elevadas. Mallorca lucha por situarse dentro del circuito internacional y «colocarse a la altura» de Milán, París, Miami, Nueva York y Madrid. Palabras mayores de difícil cumplimiento, aunque quien las pronuncia es la promotora Rocío Bacharach, que recabó el apoyo del Consell de Turismo y colocó en los lugares más destacados del 'front row' a las modelos Teresa Baca y Cristina Tosio y al expresidente balear José Ramón Bauza para calentar motores.

«Mallorca es la plataforma perfecta por tratarse de un marco incomparable y multicultural. Queremos dar una oportunidad al diseñador local», destacó la organizadora, que también contrató a la modista Pamela Dennis, cuyos modelos luce la alta sociedad neoyorquina, la exprimera dama estadounidense Michelle Obama o 'celebrities' como Angelina Jolie, Heidi Klum y Mariah Carey. «Mallorca es uno de los focos mediáticos más internacionales y de mayor envergadura que tiene Europa en verano y de lo que se trata es de colocar el sector de la moda al mismo nivel que el de la náutica», asiente la 'socialité' y empresaria textil Fiona Ferrer.

Para terminar de cerrar el círculo, la organización echó el lazo a algunos de los modistos españoles más importantes del momento: el vasco Ion Fiz, Santiago Bandrés, uno de los ojitos derechos de la alta sociedad madrileña, la cordobesa Juana Martín, Jorge Vázquez... Nombres con los que estas semanas de la moda buscan relanzar el producto nacional, al estilo de como Italia y Francia miman a sus firmas más prestigiosas. «La moda española tiene talento, ganas y vida, pero lo que no tiene es apoyo, joder. Por lo demás, sobra sangre en las venas», reivindica, de forma muy castiza, Elsa Martínez, que lleva la prensa de Fiz. «Yo ya no pido ayudas. Sólo quiero que me dejen trabajar y que no nos machaquen. Que no nos pisen. No pretendo que me den nada, simplemente que me dejen trabajar. Yo soy trabajadora y sé trabajar. Pero no vivo del aire, sino de mis clientes y aquí (en Mallorca) hay gente de mucho nivel», apostilla la diseñadora de aires flamencos. «Sobrevivir cuesta y estos eventos son muy importantes para nosotros. El apoyo a la moda siempre es bueno y ojalá tuviéramos las oportunidades que tienen los diseñadores de otros países, pero aquí sigue habiendo mucha gente destructiva», denunció Fiz tras un desfile donde los modistos hicieron piña y se echaron una mano compartiendo modelos y hasta percheros.

Es lo que tienen todos los estrenos y el de Mallorca tampoco fue una excepción. Que se lo pregunten si no a París y Milán. Las pasarelas más potentes hasta no hace mucho se han dormido en los laureles y han perdido su privilegiada posición económica en favor de citas como las de Nueva York, Londres y Berlín. Por eso Mallorca se ha fijado la meta de la «internacionalización» visto lo bien que le han ido la cosas a Madrid, Barcelona, Ibiza, Sevilla, Valencia...

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