Potros indómitos

Potros indómitos

La afición al quad remonta tras hundirse por la mala fama, la crisis y los siniestros. No es para novatos. «La inercia te expulsa hacia fuera en las curvas y tiende a volcar»

ANTONIO CORBILLÓN

Irrumpieron hace veinte años y los viandantes, sobre todo de zonas rurales, se acostumbraron a las cabriolas y polvaredas que dejaban a su paso los quads, esos vehículos «a medio camino entre la moto y el coche de rallies». Después se hicieron habituales en el resto de vías o en zonas urbanas. En los tiempos de boato económico llegaban a venderse cerca de 30.000 al año (2005). «El 'efecto moda' hizo que incluso superaran a las motos de trial. Era inédito», rememora el secretario general de la Asociación Nacional de Empresas de Dos Ruedas (Anesdor), José María Riaño. Con la crisis de 2007 y el esfuerzo de la Dirección General de Tráfico (DGT) de sacarlos de la «zona de sombra» en la que circulaban e imponerles normas y nuevos impuestos, la gente casi se olvidó de ellos. Pero esas zonas oscuras no han desaparecido del todo. La propia DGT reconoce que «no tenemos un capítulo para catalogarlos y no hay un inventario específico de cuántos están rodando en España».

El accidente que sufrió el campeón de motociclismo Ángel Nieto en Ibiza cuando pilotaba uno de estos vehículos ha devuelto la actualidad a los 'potros' de la conducción. El 13 veces campeón del mundo lleva ocho días en coma después de que su quad fuera embestido por un coche y Nieto saliera despedido del sillín. Su casco se desprendió y su cabeza impactó contra el asfalto.

Tampoco hay registros oficiales de los siniestros. Una semana antes del accidente de Ángel Nieto, un niño de 13 años fallecía en Asturias en una carretera local. A principios de junio, dos chicos de 18 y 19 años murieron en Madrid el día que estrenaban el quad recién comprado por la mañana. Pero las fuentes del sector y de las aseguradoras consultadas reconocen que «cada dos días se tiene noticia de un incidente». En todo caso, las cifras, siempre estimativas, han bajado de forma contundente. Los seis fallecidos (164 accidentes, 150 heridos) de 2015 contrastan con las 14 víctimas mortales que se registraron en años del 'boom' como 2004.

«Venimos de un pasado de molestias generalizadas y al borde del descontrol»

«Venimos de un pasado en que la economía daba un 'si' a todo. Ocasionó molestias generalizadas y situaciones al borde del descontrol. Han sido décadas de concienciación para hacer un buen uso del medio natural que compartimos con ciclistas, caminantes, animales salvajes y domésticos», trata de resumir y explicar Gio Pizarro, que, desde La Ruta del Quad, es una referencia en excursiones y salidas en estos vehículos.

¿Hay una elevada siniestralidad o es que sólo son noticia cuando ocurre un accidente? El perito accidentólogo Miguel Ángel Gallardo lleva años recopilando informes y asesorando a las víctimas. Insiste en que su pilotaje «genera una falsa sensación de control, hasta que te caes». Y cuando eso ocurre, «la médula está expuesta a que el aparato te caiga encima. Pregunte por los tetrapléjicos del quad que hay en el Hospital de Parapléjicos de Toledo», recomienda. Gallardo denuncia que la investigación pericial es «defectuosa e incompleta», e insiste en que los seguros obligatorios «deberían ser cuatro o cinco veces más caros».

El director de Seguridad Vial del RACE, Tomás Santa Cecilia, admite estos riesgos, ya que, «con el reparto de pesos y la inercia, te expulsa hacia fuera de la curva y tiende al vuelco». Pero niega que sea el que más siniestralidad genera. «Hoy es relativamente baja y sigue siendo muy inferior a la de la moto». En todo caso, detractores y amantes inciden en la compleja conducción de estos artilugios, que pueden alcanzar los 1.000 centímetros cúbicos con turbo y superar los 100 km/h de velocidad punta. Y que un peso que a veces no llega a 300 kilos hace que, literalmente, vuelen. Las redes sociales están llenas de aventureros que presumen de sus 'hazañas al meter gas' a sus alegres motores. «Requiere de unos conocimientos muy completos para no sufrir ningún daño -valora Gio Pizarro-. Es realmente difícil de conducir y tienen que practicarse muchas horas para intuir cuál será su comportamiento ante una situación imprevista».

Peor en verano

Desde el RACE, Tomás Santa Cecilia reclama «una formación específica y mayor concienciación». Y advierte contra la ecuación 'verano-ocio- quad que multiplica la llegada de novatos a una conducción asociada a tiempo libre, aventura y adrenalina. En el sector tienen claro que, salvo algún detalle, estos mecanos han llegado a su límite de seguridad. «Se incorporan medidas (protectores, cascos más fiables...), pero la seguridad es limitada para los quad. No se puede reconvertir ni en coche ni en moto, por lo que todo vendrá por la concienciación y el uso racional», completa José María Riaño.

De hecho, en los últimos años le ha surgido un rival en la conducción deportiva. El 'boogie' es otro cuatro ruedas que cambia el manillar por el volante, lleva barra antivuelco y cinturón de seguridad. «Los accidentes y el vértigo de la peligrosidad que hundieron al 'quad' han levantado hoy la moda del 'boogie'», reflexiona Esteban Rodríguez Gustavo, propietario de Moto Extremo, que acaba de organizar una ruta a Portugal.

Los veinte años de vida de esta alternativa a motos y rallies han acercado el acceso de cualquiera. De aquellos primeros cacharros de importación cuyo precio rondaba los 6.000 euros se ha pasado a un mercado nacional bien surtido, con amplia oferta de segunda mano (los hay por menos de 800 euros). Y con una numerosa lista de clubes que ofertan alquileres y rutas a precios que puede pagar casi cualquiera. Entre unos y otros, reúnen un parque que ronda los 150.000 vehículos en España.

Sus impulsores han sido los primeros en superar el «síndrome de persecución y rechazo» que sentían y buscan el respeto alejándose de los que pilotan como si domesticaran un caballo bronco en un rodeo. «Si por un camino pasan al día diez quads y nueve no han causado molestia alguna, ese uno restante provocará tanto daño que los buenos conductores serán también mal vistos», lamenta Gio Pizarro.

En la industria le ven mucho más recorrido que los paseos al aire libre. «No es sólo un vehículo de ocio. También se usa en labores agrícolas y algún día será difícil imaginar una patrulla en el campo o en una playa que no sea en un 'quad'», avanza desde Anesdor José María Riaño. Aunque es en el sector agrícola donde se han recrudecido los accidentes cuando se ha intentado que sustituya al tractor. La propia Unión Europea anuncia una regulación ante la alarmante cifra de víctimas en granjas. De hecho, nació hace treinta años como vehículo para ayudar en el campo. Y desde lo rural ha conquistado todas las superficies.

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