Orgías entre las ruinas

Desvalida. Una mujer acarrea una maleta entre los escombros, tras ser desalojada de un campo para desplazados. / Ap
Desvalida. Una mujer acarrea una maleta entre los escombros, tras ser desalojada de un campo para desplazados. / Ap

Directivos de Oxfam celebraron fiestas sexuales «dignas de Calígula» con chicas tras el terremoto de Haití,revela 'The Times'. La ONG trató de echar tierra sobre el asunto. Ahora el escándalo le ha estallado en la cara

INÉS GALLASTEGUI

A veces, los buenos no son tan buenos y quienes parecen desinteresados bienhechores son, en realidad, cerdos sin escrúpulos. Directivos de la ONG británica de ayuda al desarrollo Oxfam organizaron orgías y pagaron por servicios sexuales a jóvenes supervivientes del terremoto de 7,3 grados en la escala Richter que asoló Haití el 12 de enero de 2010, desveló ayer 'The Times'. No se ha podido probar que algunas fueran niñas -ni lo contrario-, pero sí que todas se encontraban en un estado de acuciante necesidad, en un país destrozado, con 220.000 cadáveres aún recientes, 300.000 heridos y 1,5 millones de personas sin hogar. La organización británica llevó a cabo en 2011 una investigación interna que descubrió entre su personal «explotación sexual, descarga de pornografía, acoso e intimidación», pero resolvió el asunto con tres dimisiones y cuatro despidos, en la esperanza de que una salida discreta para los infractores evitaría daños a su reputación. La entidad española Intermón Oxfam, que pertenece a la confederación junto a otros 16 socios nacionales, se apresuró a aclarar que ninguno de sus empleados desplazados en el país caribeño tomó parte en los hechos.

En medio de las ruinas, con gente buscando desesperadamente agua, comida, ropa y un techo bajo el que dormir, algunos 'salvadores' de entre los miles de participantes en la misión humanitaria encontraron un escenario propicio para sus juergas eróticas. Según el prestigioso diario de Londres, la «rápida y callada» investigación interna de Oxfam concluyó que entre las víctimas de explotación sexual podía haber niñas de entre 14 y 16 años, aunque este extremo no pudo ser probado. El director de la operación en el país caribeño, el belga Roland van Hauwermeiren, de 68 años, admitió haber llevado prostitutas a la villa que la organización alquiló para él. Otros empleados organizaban «fiestas sexuales» en el apartamento donde vivían en Puerto Príncipe con cargo a la ONG humanitaria.

Una de las fuentes declaró al diario que había visto vídeos de «orgías en plan Calígula» en las que se veía a chicas medio desnudas o ataviadas con camisetas con el logo de Oxfam. Al parecer, ni estas grabaciones ni los detalles de la investigación interna llegaron jamás a la Charity Commission, un comité gubernamental que regula la actividad de las ONGs en Inglaterra y Gales. El Ejecutivo británico urgió ayer a Oxfam a entregar toda la documentación del caso.

«Las chicas de un país muy pobre tras un terremoto no 'eligen' ser prostitutas»

Los hechos tampoco fueron puestos en conocimiento del Gobierno de Haití, a pesar de que la prostitución está prohibida en este país y la edad de consentimiento sexual son los 18 años. Por otro lado, recuerda el periódico, pagar por sexo va contra el código de conducta de los empleados de Oxfam y de la declaración de Naciones Unidas sobre el comportamiento de los trabajadores de ayuda humanitaria.

Al parecer, el proceder de estos directivos era vox populi entre los empleados, pero nadie se atrevió a dar la alarma fuera de la isla. Cuando aquel secreto a voces cruzó el charco en forma de correo electrónico hasta las oficinas centrales de Oxford, la entonces jefa de la institución, Barbara Stocking, ofreció a Van Hauwermeiren y a otros dos directivos una «salida digna» para evitar el escándalo. Otros cuatro empleados fueron despedidos.

«Impactante y vomitivo»

Han pasado siete años, pero a la postre tanta discreción -o «cultura de la impunidad», como señala 'The Times'- no les ha servido de gran cosa: las revelaciones periodísticas han levantado ampollas en la arena política. La secretaria de Estado del Tesoro, Liz Truss, aseguró que los hechos resultaban «impactantes, deprimentes y vomitivos». El parlamentario laborista Gavin Shuker puso el acento en la calificación moral de quienes se aprovechan de la miseria para sastisfacer sus caprichos carnales. «Las adolescentes de uno de los países más pobres del mundo, inmediatamente después de un terremoto, no 'eligen' la prostitución», subrayó. Está por ver si este escándalo no afecta a la capacidad de la organización británica, la quinta más grande del país, para recaudar fondos, unos 392 millones de libras (442 millones de euros) anuales entre subvenciones públicas y donaciones privadas.

En su web en España, Intermón Oxfam asegura que uno de sus objetivos principales son «los colectivos más vulnerables: mujeres y jóvenes». «Trabajamos para la promoción de sus derechos, de su liderazgo en áreas urbanas y rurales, así como de su mayor representación política», resalta.

Oxfam fue fundada en 1942 para responder a los trágicos efectos de la Segunda Guerra Mundial -su nombre es un acrónimo de Oxford y hambruna ('famine', en inglés)-; la delegación británica tiene actualmente 5.300 empleados y 22.000 voluntarios.

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