En el nombre del padre

Mohamed VI hace un gesto cómplice a su hijo y heredero. / R. C.
Mohamed VI hace un gesto cómplice a su hijo y heredero. / R. C.

El príncipe Moulay de Marruecos se ha echado encima a sus 15 años la representación del reino, mientras Mohamed VI se repone de su operación cardíaca en París tras la ruptura con su esposa Lalla

S. Z.

Quizá en la burbuja del palacio alauita las cosas no vayan tan despacio como asegura el refrán. A sus 15 años recién cumplidos, Moulay Hassan va camino de convertirse en rey antes que en hombre. El papel lo tiene bien aprendido, porque desde su nacimiento ya ejercía como príncipe heredero de Marruecos. A los siete años presidió su primer acto público y con solo once ya despachaba con reyes, jefes de estado y presidentes de gobierno con un aplomo y una naturalidad más propios de la experiencia que dan los años que de un joven en plena metaformosis adolescente.

Crece en estatura, pero también en responsabilidad. Tan sólo seis días después de su cumpleaños, se le confió una nueva misión: la presidencia de un almuerzo ofrecido por su padre con motivo del 61º aniversario de la creación de las Fuerzas Armadas Reales, que reunió a altos representantes de diferentes sectores del país, además de otras autoridades civiles y militares extranjeras acreditadas en Rabat. En 2016 acogió junto al rey en Marrakech a más de 60 jefes de Estado con motivo de una cumbre climática. El mes pasado fue recibido junto a su padre en el Elíseo por el presidente francés, Emmanuel Macron. Y en su país, lo mismo inaugura la feria de agricultura más importante de África que el Salón Internacional del Libro de Casablanca.

Su ajetreada agenda oficial la compagina con una estricta educación que se queda entre las cuatro paredes de palacio. Allí, el hijo mayor de Mohamed VI y Lalla Salma (tiene una hermana de 11 años, Lalla Khadija) estudia con otros cuatro jóvenes de distintas regiones del país, algunos de baja condición social pero seleccionados por su talento e inteligencia. Es marca de la casa. También lo hizo su padre.

Admirador de Messi

Habla árabe, inglés, francés y español. Este año completará sus estudios en la Escuela Real del Aire (ERA), en Marrakech, donde recibirá cursos teóricos y prácticos. No se especializará en aviación, sino que esa será solo una forma de «construir su personalidad y satisfacer su gran pasión», según señalaba el pasado diciembre el semanario marroquí 'Al Ayam'. A diferencia de su padre, que optó por estudiar Derecho en la Universidad, su hijo se inclina por las asignaturas científicas y técnicas. Practica baloncesto, natación, esquí y equitación, pero su gran pasión es el fútbol. Le gusta el Barça y no oculta su admiración por Messi. No obstante, en 2014 hizo gala de su profesionalidad al tener que entregar a los jugadores del Real Madrid el trofeo del Campeonato del Mundo de clubes, celebrado ese año en Marrakech.

Pese a su corta edad, acostumbra a romper moldes. Lo hace cuando luce el peinado de moda o vistiendo a la última, con frecuencia al estilo occidental, con corbatas de Hermès, condecoraciones de solapa y pañuelo de bolsillo. Pero también con sus gestos, como el que disparó su popularidad en 2016 cuando en un besamanos oficial retiró su mano. Una tradición arraigada, pero considerada denigrante por la población.

La mayor presencia del príncipe heredero en los medios en las últimas semanas coincide con la convalecencia del rey tras ser operado de una arritmia en París el pasado mes de febrero. La ausencia de su esposa en una fotografía publicada junto a sus dos hijos y otros miembros de la familia durante su estancia en el hospital disparó los rumores de divorcio de la pareja, que contrajo matrimonio en 2002. Hasta el momento, las fuentes oficiales ni confirman ni desmienten; se limitan a decir: «Sin comentarios», si bien toda la prensa da por hecha la separación.

Desde que inaugurara una exposición en Rabat el pasado diciembre, Lalla Salma ha desaparecido de la agenda oficial y no hay constancia de que acudiera al cumpleaños de su hijo. Es posible que esta ingeniera especializada en análisis informáticos, natural de Fez, permanezca en la casa que, según medios griegos, adquirió el pasado verano en la isla de Kea. Pero por ahora, todo son especulaciones.

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