El nido más bello del mundo

Una villa colgada sobre el puerto de Andratx compite en la próxima edición del World Architecture Festival, que también premiará templos, oficinas o estaciones

GUILLERMO ELEJABEITIA

Como un águila que deja el nido», así imaginó el estudio GRAS Arquitectos la villa mallorquina que se ha colado entre las nominadas a la mejor casa unifamiliar del mundo en la próxima edición del World Architecture Festival, que se celebrará en Berlín el próximo mes de noviembre. En el certamen, que reúne a 2.000 profesionales de todo el mundo para premiar los proyectos más destacados del año, hay otros cuatro trabajos españoles. La arquitectura ibérica vuela alto.

Para el estudio de Guillermo Reynés y Álvaro Pérez fue «una sorpresa y un gran reconocimiento internacional» entrar en la lista no con uno, sino con dos proyectos, ya que su trabajo en un club de tenis de la isla también ha sido seleccionado en la categoría deportiva. Pero es la espectacular casa 'Where Eagles Dare' la que está acaparando la atención de los entendidos.

Se trata del encargo de un propietario británico, que quería una vivienda vacacional sobre la cima de una colina desde la que se domina el puerto de Andratx. «Es un proyecto único para una ubicación única», explica Reynés a este periódico. «El cliente buscaba una casa muy especial que ofreciera las mejores vistas, pero garantizando una privacidad absoluta». No era fácil conseguirlo en este coqueto puerto pesquero que se ha convertido en uno de los enclaves más exclusivos de Mallorca. «La sobreexposición que necesitaba la vivienda para aprovechar al máximo las vistas era un problema», pero el estudio dio con una solución audaz. Colgar la casa del acantilado mediante un voladizo de 9 metros no solo despejaba una panorámica privilegiada, sino que alejaba la zona habitable del vial público, asegurando la intimidad de su cliente.

La sede de una firma textil y la rehabilitación de un yacimiento gallego, también nominados

El resultado, al que bautizaron 'El nido del águila', es una límpida construcción de líneas horizontales revestida de placas de Krion blanco, un material similar a la piedra que suele utilizarse en cocinas y baños por su pureza y versatilidad. Su silueta contrasta con los muros de mampostería que bordean una finca de 1.000 metros cuadrados, sembrada de vegetación autóctona con olivos, lavanda y romero. La entrada, discreta, puede pasar desapercibida para los curiosos, pero una vez dentro el gran salón de muros acristalados parece abrazar la bahía. La terraza, con una de esas piscinas que se funden con el horizonte, da la sensación de estar flotando en el valle.

El vanguardista estudio GRAS, que ya participó en la Bienal de Venecia en 2016, es heredero del despacho familiar Reynés, afincado en Mallorca desde principios del siglo XX. Para sus proyectos en la isla, la firma muestra una especial querencia por este tipo de estructuras voladas que «generan zonas de sombra en las fachadas consiguiendo una buena climatización con un diseño interesante y actual».

Terrarios y palafitos

El nido del águila es espectacular, pero la competencia en el certamen, feroz. En la misma categoría están seleccionadas una evocadora casa transparente que se funde con el bosque autóctono del lago Rupanco, en Chile, firmada por Germán Squella; o un moderno palafito acristalado en Maidenhead, Inglaterra, proyectado por el estudio Hamish&Lyons.

Durante el congreso que se celebrará en Berlín del 15 al 17 de noviembre se fallarán premios en 18 categorías que incluyen instalaciones deportivas, equipamientos educativos, edificios religiosos, transporte o rehabilitación. Se elegirá además el mejor edificio del año, un premio que ya recayó en España en 2011, cuando el jurado distinguió al Media TIC de Barcelona.

Esta vez la arquitectura nacional opta a cinco galardones. GRAS hace doblete con su proyecto Tennis Terrace, que opta a la mejor infraestructura deportiva junto a grandes estudios especializados como los estadounidenses Populous o los australianos Cox Architecture. Este complejo para el club de tenis de Santa Ponsa, también en Mallorca, consta de 17 canchas integradas en el terreno mediante los tradicionales muros de bancal y cuya pista central está excavada en la roca.

La sede de Pull&Bear en Narón (La Coruña), donde la firma de moda rápida centraliza todos sus recursos, ha sido nominada como mejor edificio de oficinas. Es obra del Batlle i Roig, que diseñó un espacio lontudinal dividido en tres franjas conectadas entre sí por una dramática escalera de caracol. El estudio catalán también ha sido nominado en la categoría de exhibición por un hotel para insectos en El Masnou.

Completa la lista de nominados nacionales un proyecto que aún no se ha materializado. Se trata del planteamiento de AGi Architects para rehabilitar 18 yacimientos galaico-romanos en la provincia de Pontevedra, que incluirán varios centros de interpretación diseminados por la zona. Y además no son nuevos en este festival, pues han ganado varios premios por trabajos en Kuwait y su vanguardista iglesia de La Ascensión del Señor, en Sevilla, fue reconocida en 2014 como el mejor edificio religioso del mundo.

En 2015 el nuevo estadio de San Mamés se alzó con el galardón a la mejor instalación deportiva y el año pasado los también bilbaínos Idom ganaron el premio al mejor edificio comunitario por el centro cívico de Salburua, en Vitoria. Un palmarés que tratarán de engrosar en un par de meses los cinco proyectos españoles en liza.

Donde anidan las águilas.

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