La moda valenciana acalora Madrid

Las propuestas de Montesinos llevaron a Madrid la luz y el sabor del Caribe gracias a estampados coloristas e inspirados en la naturaleza.
Las propuestas de Montesinos llevaron a Madrid la luz y el sabor del Caribe gracias a estampados coloristas e inspirados en la naturaleza. / afp

La segunda jornada de desfiles también se rinde a las propuestas de Andrés Sardá, Ulises Mérida y Agatha Ruiz de la Prada Montesinos inunda la pasarela de sabor caribeño y Dolores Cortés presenta unos sensuales trajes de baño

G. SALGADO/AGENCIAS

valencia. Como no podía ser de otra manera, la segunda jornada de la 66 edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid comenzó con un homenaje póstumo a Bimba Bosé y David Delfín. El silencio contenido durante la emisión del cortometraje de Diego Postigo protagonizado por la modelo y el diseñador se rompió con los aplausos de un público que esperaba ansioso por ver la nueva colección de un relajado Ulises Mérida. Una faceta que gustó mucho, en especial la conversión de su icónica camisa Betina en una maravillosa gabardina de neopreno blanco. Mérida juega con siluetas trapecio y 'over-size' fluidos en una propuesta con menos prendas de noche, pero sin dejar de lado la sofisticación para el día. Una contención que se desbordó con la sensualidad de Andrés Sardá. La firma catalana es experta en realizar buenos desfiles y en contar con invitados de excepción sobre la pasarela. En esta ocasión fue Hiba Abouk quien, encarnando a una aspirante a actriz en el Hollywood de los años 40, abrió y cerró un espectáculo en el que las chicas Sardá pasaron por distintos papeles , todas con un toque 'pin-up', hasta llegar a una alfombra roja de delicada lencería cuajada de cristales de Swarovski.

Un viaje mágico que dio paso a las propuestas de Francis Montesinos. Las propuestas del modisto valenciano no arriesgaron ni en su colección ni en su puesta en escena, amenizada, entre otros, por las Azúcar Moreno. El diseñador llevó a Madrid la luz, el color y el sabor del Caribe. Unos patrones llenos de líneas sencillas, prácticas y favorecedoras entre los que destacaron las prendas de punto muy bien ejecutadas, tan modernas y apetecibles como los exóticos estampados de vegetales y animales como libélulas y papagayos que tanto recordaron a América Latina.

Un déjà vu con pinceladas del folklore de América del Sur, con la mente puesta en la explosión cromática y el barroquismo brasileño de Carmen Miranda. Precisamente su compatriota Isabeli Fontana inauguró el siguiente desfile, el de la también valenciana Dolores Cortés. La 'top' lució una ropa de baño que toma como punto de partida las influencias del arte primitivo y de la corriente cubista. Los trabajos artesanales en trenzados y anudados se contraponen a las formas vanguardistas en una paleta cromática con predominio del mostaza.

Cortés compartió pasarela -algo incomprensible por lo poco que tienen en común- con Ion Fiz. El vasco colabora con el proyecto solidario de Lal La Buya Melilla -taller textil formado por mujeres en situación de vulnerabilidad-, ciudad que toma como referencia para mostrar la riqueza de los tejidos, los exuberantes colores y la técnica artesanal.

La hora de la siesta estuvo amenizada por el reciclaje, en sentido literal, de Agatha Ruiz de la Prada. Telas aprovechas de sus colecciones de la década de los 80, flores creadas en aquella época que han sido pintadas para poder aprovecharse de nuevo en diseños ya vistos en pasarela. Todo lo contrario que Devota & Lomba, que no se cansa de experimentar. Con una colección bañada en blanco para que el color no condicione el estudio de las estructuras y tejidos, la firma reinterpre

El telón bajó tras Ángel Schlesser, cuya dirección creativa está ahora en manos de Carolina Menéndez.

Fotos

Vídeos