Las Provincias

La mujer femenina y atemporal de Ion Fiz cierra la primera jornada de MBFWM

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Una modelo durante el desfile de Ion Fiz. / J. J. Guillén (Efe) I Atlas

  • El Juan Vidal más folk da sentido a la moda española con su colección más oscura

  • María Escoté deja de lado el 'chonismo' con una espléndida apuesta setentera

  • La pasarela madrileña está marcada en esta edición por el recuerdo de Bimba Bosé

La frescura y el buen hacer de Juan Vidal han abierto la primera jornada del calendario oficial de la 65 edición de la Mercedes -Benz Fashion Week Madrid (MBFWM), marcada por el recuerdo de Bimba Bosé. Una mujer tan fuerte y especial como ‘Marie’, en la que el modista alicantino ha encontrado la excusa para reencontrarse con todas las féminas a las que ha vestido, con trozos de patchwork como hilo conductor de una colección muy folk. Los pedazos de tela, tan solo cosidos por unas puntadas, están cuajados de maxi flecos, dando un aire lánguido y femenino a la colección más oscura del joven diseñador. Ha vuelto a trabajar el punto, que tan bien le ha funcionado anteriormente, y ha enamorado con una maravillosa falda negra de croché repleta de plumas. Una magia que se ha roto con la fiesta de Agatha Ruiz de la Prada. Los elementos indispensables de un guateque que se precie -confeti, serpentinas, caramelos, piruletas, donuts, magdalenas…- se convierten en los invitados de un evento plagado de detalles que han tomado forma a base de siluetas ‘oversize’. Como no podía ser de otra manera, la tarta de tul ha cerrado un desfile muy comestible que no se ha salido del esquema de la firma.

Maya Hansen ha recuperado el apetecible estilo lencero de sus inicios con una propuesta inspirada en el constructivismo ruso. Una apuesta por la arquitectura en un patronaje en el que destaca el corte a láser y los trampantojos estampados en corsés, bodys y vestidos en negro, beis, rosa palo y dorado. Un ’50 sombras de Grey’ actualizado. Hansen ha compartido pasarela con María Escoté, que ha dado un giro radical a su estilo, sorprendiendo gratamente. El ‘chonismo’ de sus anteriores colecciones ha dado paso a una propuesta setentera muy pop, tanto en la paleta cromática como en las siluetas. Un espectáculo psicodélico digno de elogio.

La jornada vespertina ha comenzado con Ángel Schlesser. El diseñador, sumido en una batalla legal con los socios mayoritarios de la firma, no acudió al desfile de septiembre, pero ha decidido asistir al de hoy, sentándose en la tercera fila de la grada de prensa. La tensión iba creciendo a medida que desfilaban las modelos. Algunos de los ‘looks’ parecían firmados por el propio Ángel, mientras que otros no llegaban al nivel que tenía antaño la firma. Bien es verdad que cada prenda, entre las que había maravillas, se escudriña al detalle en este caso.

Después ha llegado el turno de Devota & Lomba, que ha abandonado el origami para fusionar a hombres y mujeres en una colección sastre, marca de la casa desde sus orígenes, retomada hoy, después de 30 años. Paños de lana Cashmere, franelas, lana virgen en gris, marrón chocolate y verde junto a Príncipe de Gales en volúmenes que buscan la amplitud donde se pierde la línea del cuerpo. Destacan las chaquetas clásicas con diferentes largos y cinturones colocados a modo de batín. Un ambiente inglés muy cinematográfico con el que ha cortado Francis Montesinos y su homenaje a Asturias, con una línea más marcada y menos caos estético de lo que acostumbra el valenciano. Las hortensias acaparan multitud de prendas, jugando con las luces y las sombras que tamizan los árboles y la piel de la fauna autóctona. Cuando Montesinos se centra en menos, el resultado es mejor.

Ion Fiz es ya experto en cerrar. Esta vez lo ha hecho por todo lo alto con motivo de su 15 aniversario, repasando con mimo su estética femenina y atemporal. Por cierto, ahora se atreve con el mundo de la cosmética. ¡Felicidades!

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