Las Provincias

Wang y su androginia flúor comparten jornada con Lacoste y Hervé Léger

Momento del desfile de Wang.
Momento del desfile de Wang. / Efe
  • Rihanna o Nicky Minaj no quisieron perderse las nuevas propuestas del también director creativo de Balenciaga

Hace años que el desfile de Alexander Wang es uno de los que más celebridades aglutina y el diseñador estadounidense dio una buena ración de androginia llena de cinturas altas y apoteosis flúor que eclipsó los desfiles de Lacoste o Hervé Léger en la Semana de la Moda de Nueva York. Rihanna o Nicky Minaj no quisieron perderse las nuevas propuestas del también director creativo de Balenciaga, quien además es famoso por ser el anfitrión de las mejores fiestas de la Fashion Week, de ahí que sus desfiles sean programados en sábado.

Sin duda, su propuesta para la primavera-verano 2015 no defraudó a nadie. Llamativa, con personalidad y nervio, elegante y provocadora, la mujer de Wang es una heroína que se mueve entre lo implacable y lo deslumbrante.

Cinturas altas y juegos de repetición: bien en líneas verticales que asemejan un código de barras, bien con rejillas que se acercan al punk en el negro y en el "look" deportivo futurista en el blanco.

Wang reinventa la falda plisada y la hace más sexy y vaporosa que nunca, juega con los tejidos hasta dejarlos casi salvajes, como si el telar se hubiese convertido en un sugerente top. Luego los cruza mágicamente por la espalda. Y a mitad de desfile se entrega al flúor, que se confirma como tendencia del año que viene.

Así lo entiende también Hervé Léger, la firma de gama alta de Max Azria y su esposa Lubov, que mezcló el grito cromático y lo combinó con biombos japoneses traslúcidos. Su mujer de 2015 viaja a Japón, donde lo tradicional y el flúor se dan la mano y se enroscan alrededor de las cinturas de avispa.

"Mi única inspiración es la mujer hermosa. Esta vez quizá una mujer más joven, con muchos vestidos cortos y mucho color", explicó a Efe el diseñador tunecino.

Mangas kimonos, camisas de cierre cruzado en la parte de arriba, faldas de tubo abajo. Trajes de chaqueta en blanco que se rompe con una cremallera metálica. Azria comienza sobrio y va rebelando a sus modelos: primero con unas lentejuelas que crean la ilusión óptima de un corsé. Afila las siluetas sin que duela.

La lentejuela se convierte en apliques metálicos más vistosos, que van ganando terreno a la tela hasta crear una sensación de piel de cocodrilo que tiene su culminación en la prenda más atrevida: un bañador verde fosforescente que causó sensación.

"La mujer que me inspira es una mujer que cree en sí misma, que no tiene miedo de nada, que es madura", dice quien celebra los 25 años en la industria con dos marcas (Hervé Léger y BCBG) y que reconoce que cada vez su ropa tiene "más modernidad y es más internacional".

Colores más moderados son los que viste la marca del cocodrilo, que recordó sobre las pasarelas del Lincoln Center cómo su fundador, René Lacoste, creó el polo en 1920 pensando en barcos de vela.

Hoy la marca volvió a navegar con buen rumbo en Nueva York con Felipe Oliveira Baptista como capitán del barco.

El diseñador portugués concibe así una primera-verano muy expuesta a la brisa marina, por lo que propone cazadoras ligeras, un sutil abrigo para el que crea un curioso caos geométrico: las líneas rectas se desordenan y dan un toque más informal a lo clásico.

En ellos, maxisolapas. En ellas, lo contrario. Y para ambos, el leitmotiv de la colección: la prenda anudada a la cintura (en esta ocasión incluso cosida), haciendo el efecto de un polisón de sport. No vaya a ser que la mar se ponga brava.

Lacoste apuesta con la paleta de colores opuestos, por capuchas y la bolsa "chantaco". Las telas, aunque predomina el algodón, dan el toque de distinción con la combinación de lo tupido y lo vaporoso. El resultado es menos arriesgado que en las últimas colecciones, pero también más efectivo. Una exitosa vuelta a lo clásico.

Si bien Wang es de origen taiwanés, pero ha conseguido liderar las tendencias en Estados Unidos, si en Lacoste el desfile contó con una amplia presencia de público asiático y Azria se dejó cautivar por el toque oriental, la auténtica experiencia asiática sin filtrar fue la presentación de la colección del coreano Lie Sangbong.

Con las mariposas como hilo conductor o, más bien, como avasalladora presencia en su puesta en escena y en los diseños, su colección evoluciona de la oruga monocromática al desplegar de unas alas bien coloridas.

Una colección poco apropiada para el paladar occidental, pero muy significativa de cara al peso de Asia en la industria de la moda .

Mañana domingo, dos presencias españolas, Custo Barcelona y el debutante Etxeberría, tomarán unas pasarelas dominadas por pesos pesados como DKNY y Diane von Fürstenberg.