Se va el magnate del lujo

Muere Pierre Bergé, cofundador de Yves Saint Laurent y hombre de enorme cultura. Militante gay, deja una fortuna de 180 millones de euros

ANTONIO PANIAGUA

Ha muerto Pierre Bergé, cerebro de la industria de la alta costura y cofundador de Yves Saint Laurent, una compañía que dirigió con mano de hierro. Mecenas, defensor del matrimonio homosexual y de los derechos de los gais, visionario empresario y compañero durante cinco décadas del legendario diseñador, Bergé era un esteta y un hombre cultivado. Deja a su marido, el paisajista estadounidense Madison Fox, una fortuna que asciende a 180 millones de euros.

Si Yves Saint Laurent aportaba la creatividad y el estilo al emporio de la moda, Pierre Bergé supo hacer que la fábrica del glamour y el lujo diera dinero. Con su muerte, acaecida a los 86 años, desaparece un gestor que tenía un alma de idealista. «No me gusta colaborar con gente que lo único que tiene en mente es alimentar su cuenta bancaria», dijo una vez. Movido por el espíritu reivindicativo, fue un activo militante de la causa gay y presidió la asociación de lucha contra el sida Sidaction.

De un temperamento explosivo, a Pierre Bergé se le conocía como el 'pitbull de la moda'. Muchos le temían por su talante autoritario y sus estallidos de furia. Su primer amor fue el pintor Bernard Buffet, una aventura que duró ocho años. Aunque quien le quitó buena parte de su energía y desvelos fue Yves Saint Laurent. No pudo hacer carrera de él. Al final le dejó a causa de sus adicciones y su patología maniaco-depresiva. El cóctel de alcohol, cocaína y neurolépticos era demasiado incluso para una personalidad tan enérgica como la de Bergé. «Yves no sabía vivir. No amaba la vida. Es por lo que yo le era imprescindible», llegó a confesar.

Bergé halló la muerte en su casa de Saint-Rémy-de-Provence, en el sureste de Francia. Sufría miopatía, una enfermedad muscular que no le impedía sin embargo, incluso cumplidos los 80, frecuentar la noche, pilotar su helicóptero y gestionar su patrimonio.

Ferviente admirador de Miterrand, profesaba ideas de izquierda, a pesar de sus gustos aristocráticos y su refinamiento elitista. Su cercanía con el partido socialista le llevó a tirar de billetera y financiar a la fuerza política. En las últimas elecciones presidenciales apoyó a Emmanuel Macron. Pese a que no terminó el bachillerato -rompió el examen con el que iba a conseguir el título-, tenía una vasta cultura.

Nació el 14 de noviembre de 1930 en Saint-Pierre-d'Oléron, una isla situada frente al puerto de La Rochelle, en la costa atlántica. Su padre era un funcionario de Hacienda y su madre una institutriz de veleidades anarquistas. En busca de un París idealizado por la literatura, marchó a la capital a la caza del éxito. El mismo día de su llegada a los Campos Elíseos el cuerpo de un hombre se estampó a sus pies contra el suelo. Era el poeta Jacques Prévert, que había intentado quitarse la vida.

En 1958, conoció a Yves Mathieu Saint-Laurent, su amante y socio. Ambos revolucionaron el mundo de la moda. La compañía se convirtió en un emblema del lujo que abarcaba desde la alta costura a los perfumes. Parte de su tormentosa convivencia se plasmó en 'Cartas a Yves', el libro en el que Bergé reunió los escritos que dedicó a su pareja durante el primer año de su ausencia.

Carácter volcánico

Dotado de enorme carisma, cultura y elegancia, este hombre de ojos vivaces se codeó con intelectuales y escritores, como Cocteau, Aragon, Camus, Sartre y Breton. Entre 1977 y 1981, dirigió el Théâtre de l'Athénée, donde produjo espectáculos de Peter Schaffer, Marguerite Duras, Peter Brook, Robert Wilson John Cage y Philip Glass. Su amistad con François Mitterrand le abrió la puerta para dirigir la Ópera de la Bastilla, donde dio muestras de su temperamento volcánico e intransigente. Daniel Barenboim le dejó plantado cuando Bergé se atrevió a cuestionar sus ideas y sueldo. Cuando se fue el director de orquesta, el empresario le afeó que se marchara con siete millones de francos en el bolsillo por apenas cuatro meses de trabajo.

En 2009 vendió por 373 millones de euros una fabulosa colección de arte reunida junto a Saint Laurent. La gigantesca pinacoteca tenía obras Brancusi, Picasso, Goya y Cézanne.

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