Huesos de león a granel

Un león muerto yace en una caja de metacrilato. El mercado asiático lo compra todo, vísceras, garras, cráneo y huesos.
Un león muerto yace en una caja de metacrilato. El mercado asiático lo compra todo, vísceras, garras, cráneo y huesos. / j. thaysen

Esquilmado el tigre, Asia recurre a su primo melenudo para hacer sus pócimas 'curalotodo'. Sudáfrica, paraíso de la caza de trofeo, se lo pone fácil y autoriza la exportación de 800 esqueletos al año

ICÍAR OCHOA DE OLANO

El rey de la selva está acorralado. La supervivencia de los leones como especie se hace cada vez más agónica y desesperada. En Sudáfrica, el país que cuenta con el mayor censo de población salvaje y en cautividad, unos 2.000 ejemplares vagan libremente por reservas y más de 5.000 se hacinan en granjas. A la pérdida progresiva de su hábitat natural, los efectos del cambio climático y, sobre todo, a la codicia de los cazadores de trofeos, se une ahora el 'boom' en la demanda de sus huesos por parte del supersticioso mercado asiático. Resulta que hechos literalmente polvo y mezclados con otros ingredientes peregrinos, lo mismo ejercen de milagroso anti-inflamatorio con efectos prodigiosos sobre el reumatismo y la artritis, que cortan de raíz una jaqueca, una úlcera, el insomnio, o procuran erecciones antológicas, al estilo de las que se atribuyen al cuerno del rinoceronte. La cotización del soberano de los felinos sube enteros en el mercado del esoterismo y, cuanto más se paga por él, más rifles les apuntan.

En realidad, estas (y otras muchas) propiedades curativas y afrodisíacas son las que países como China, Vietnam o Laos atribuían a la estructura ósea del tigre y a sus órganos y vísceras. Pero, esquilmada su población hasta el mismo borde de la extinción para elaborar sus pócimas 'curalotodo', han optado ahora por aceptar gato (en este caso, otro mayor) por liebre. Esto es, león por tigre, para así continuar con los preparados y brebajes tradicionales que lideran este lucrativo y aniquilante negocio.

Lo esencial era encontrar la nueva materia prima. ¿Dónde la han hallado? En Sudáfrica, epicentro de la industria de cría de leones en cautiverio, paraíso de la caza de trofeo y único país que emite permisos de exportación de huesos de león. Solícito ante las necesidades de los curanderos del Gran Dragón, el Gobierno del corrupto Jacob Zuma se ha apresurado a dar luz verde a la exportación de nada menos que ochocientos esqueletos al año de su animal estrella para satisfacer la floreciente demanda de ingredientes de la medicina tradicional asiática. Más divisas para la república leonina.

Mil euros por un cráneo

Esta polémica decisión ha levantado en pie de guerra a decenas de ONG internacionales y asociaciones de conservacionistas de todo el mundo, que batallan por la supervivencia de la especie. Entre ellas, Chelui4lions, con sede en Madrid y liderada por la pareja formada por Luis y CJ Muñoz. «Dar pista libre a este comercio supone fortalecer la industria de la 'canned hunting' o caza enlatada», denuncian a este periódico. Según explican, esta práctica, contra la que luchan para su completa abolición, comienza con la elección por parte del cazador de trofeos de turno del ejemplar de su gusto en una especie de 'book'. «Al escogido se le seda y se le traslada a un recinto vallado de dimensiones no muy grandes para que no se pierda, y se le coloca un cebo para que se acerque a determinada área. El tirador va encaramado a lo alto de una camioneta con todas las facilidades hasta que se encuentra con su león, uno habituado al trato con los humanos, y lo ejecuta», detalla.

Una 'machada' que buena parte del colectivo de cazadores considera una «vergüenza éticamente repugnante», por la que abona entre 20.000 y 40.000 euros y que ahora le puede salir más barata si descuartiza su presa y la sabe colocar en el mercado a través de sus intermediarios en África. Si hace unos años el kilo de huesos de león se pagaba a unos 150 euros y un cráneo, a 1.000, un esqueleto completo en buenas condiciones puede alcanzar ya hoy en día los 8.000 euros. «Este comercio no sólo amenaza con hacer aún más popular este tipo de caza, sino también la furtiva. De hecho, ya se conocen dos casos de desaprensivos que han entrado por la noche en santuarios de animales en Sudáfrica y han envenenado a leones para cortarles las garras y llevarse los huesos más importantes», asegura Muñoz.

Entretanto, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sigue adelante con su objetivo marcado el pasado otoño de reclamar a países como Sudáfrica que prohíba de forma taxativa antes de 2020 la cría en cautividad de leones destinados a la caza 'a la carta'. La misión se antoja compleja. Hace cinco años apenas había diez granjas. Hoy superan ya las doscientas.

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