Harry no firmará un acuerdo prenupcial

Harry no firmará un acuerdo prenupcial

El príncipe, con una fortuna de unos 35 millones,no parece dispuesto a consentir que nada enturbie su amor

I. CUESTA

El príncipe Harry parece decidido a pasar a la historia como el caballero perfecto. Convencido de que su amor por la guapa Meghan Markle -y viceversa- será eterno, el nieto de la reina Isabel II no está dispuesto a firmar el contrato prenupcial al que su fortuna y regio abolengo obligan. Aunque los novios, atareados en ultimar los detalles de su boda -ayer se supo que han pedido a la pastelera Claire Ptak una tarta de limón con flor de saúco, incorporando los colores brillantes de la primavera, cubierta de mantequilla y decorada con flores frescas- no han dicho ni una palabra al respecto, y en el Palacio de Kensington también guardan silencio, fuentes cercanas a la pareja aseguran que el príncipe no firmará ninguna separación de bienes. «Harry no comprende un vínculo de por vida con peros, con un seguro por si las cosas no funcionan o si su bonita historia de amor termina en divorcio. Para él, firmar el acuerdo prematrimonial supondría poner redes de seguridad al amor, que en sí se entiende como una aventura», han afirmado a un periódico británico personas cercanas al hijo de Diana sin desvelar su nombre.

El hecho es que, al menos hasta hace muy poco, era tradición que los Windsor -más una empresa que una familia, según palabras del abuelo del príncipe- blindaran su patrimonio. En este caso estarían en juego los cerca de 35 millones de euros en los que se estima la fortuna del joven -a la actriz se ha calculado otra que ronda los 5 millones-, y que a él, al menos ahora, parecen importarle muy poco.

De espaldas a la tradición

La realidad es que, por más que ahora se hable de la decisión del príncipe Harry, no será el primero de la familia que dé la espalda a la tradición. Antes que él, su hermano Guillermo se negó a firmar cualquier clase de acuerdo prematrimonial cuando se casó con Kate Middleton, y mucho antes lo hicieron su padres. Carlos de Inglaterra y Diana de Gales, creyendo que, por mal que fueran a ir las cosas, nunca se separarían, tampoco lo hicieron. Fue por eso que, tras un matrimonio complicado, llegó una separación aún más difícil y una batalla que se cerró con una compensación de 19 millones de euros y un sueldo anual de 450.000 euros para lady Di. No demasiado si se tiene en cuenta que, según la prensa británica, la fortuna personal del heredero rondaría ya los 350 millones.

En cualquier caso, lo único que nadie discute es que los británicos están encantados con la boda. No es solo que a la vuelta de unos meses verán a su príncipe favorito convertido en un hombre felizmente casado, es que ya han echado cuentas y calculan que el enlace les dejará beneficios por valor de más de 560 millones de euros.

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