«La evolución nos llevará a una sexualidad indefinida»

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Atapuerca echa el cierre a su campaña de 2017. Este arqueólogo, codirector del yacimiento, lleva allí más de tres décadas, pero hay tanto que rascar que le faltarán 'uñas' y años para rematar la faena

ANTONIO CORBILLÓN

Siempre perfectamente uniformado de arqueólogo, Eudald Carbonell, pasaría desapercibido junto a Howard Carter ante el sarcófago de Tutankamon. A los 12 años ya excavaba en las cuevas de su pueblo (Ribas del Freser, Girona, 1953). Estos días presenta balance de la campaña que codirige en el yacimiento de Atapuerca. Un capítulo más, y van casi 40, del libro más completo de la prehistoria europea y, tal vez, mundial.

- ¿Un arqueólogo debe parecerlo además de serlo?

- Los mecánicos llevan buzos, yo tengo muy claro que, en cuanto llego me pongo, mi salacot. Trabajo en esto por dos cuestiones. Por un lado, el maestro Pere Bosch Gimpera (intelectual catalán exiliado en México tras la Guerra Civil y padre de la moderna arqueología mexicana) cuyas imágenes me inspiraron de estudiante. Por otra, mis convicciones comunistas: cuando Ho Chi Minh y Giáp armaron a sus guerrillas vietnamitas contra el imperialismo llevaban salacot.

- Afirmó que ser arqueólogo fue el mayor error de su vida. ¿Tiene que ver algo con que las campañas arqueológicas son como las bicicletas, siempre para el verano?

- No he hecho vacaciones estivales desde que tenía 18 años. Pero suelo decir esto porque decidí hacerme arqueólogo muy pronto, a los siete años. Ya no pude equivocarme más porque lo hice de muy pequeño.

- Carlos Saura dice que hay que porfiar en nuestros fallos porque son nuestra verdadera condición.

- Me di cuenta de lo mismo. Equivocarse es no tener la capacidad o las condiciones para hacer algo que podías haber hecho. Pero, una vez lo has hecho, y más después de 50 años, lo que no puedes hacer es arrepentirte. Estarías falseando tu propia historia.

- Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell son conocidos como los 'tres tenores' de la arqueología en España. ¿En ese coro usted sería el barítono, el bajo...?

- Me gusta todo y me gustó esa definición. Porque apela a la calidad de la música culta y de saber armonizar todas las capacidades humanas y que sean capaces de crear.

- Ha dicho que a lo mejor en el futuro el ser humano no necesitará el sexo y será 'casi hermafrodita'. Eso merece una explicación.

- Vamos poco a poco a la indefinición por procesos muy rápidos de adaptación. Estamos ya con nuevas relaciones, tipos ambiguos de parejas... Acabaremos siendo 'ambisexuales'. Aunque nos cueste adaptarnos, hacía ahí es donde vamos.

- Si seguimos por este camino, ¿Nueva York o Londres podrían ser algún día lo que fue Atapuerca?

- Me parece una muy buena metáfora. Soy un defensor del evolucionismo. Atapuerca es una síntesis evolutiva porque en ella han vivido durante miles de años todas las poblaciones que han habitado Europa. Desenterramos muertos y sus vidas y sus contextos y lo que descubrimos es que lo que les preocupaba era lo mismo. Y sí, Nueva York en un futuro y, si la especie continúa en el planeta, se acabará excavando desde una perspectiva similar.

Rivalidad buena

- En este sentido se lo ponemos fácil a los Carbonell del futuro. Dejamos más restos que nunca.

- Sí, cada vez más. De igual forma que la piedra Rosetta permitió saber qué ocurría cuando fue hecha, nosotros dejamos datos de tantos campos: digital, escrita, icónica, arquitectura... Esos arqueólogos tendrán además máquinas mucho más complejas que permitirán conocer objetivamente qué fue nuestra especie antes de desaparecer.

- Ese trabajo con la escobilla, los buriles, tamizando el pasado... ¿también da pistas del futuro?

- A mí me gusta prospectar el futuro de la especie. Pensar cómo podríamos mejorar las categorías sociales para que el humanismo que hemos ido construyendo acabe siendo algo tecnológico que beneficie la mejor adaptación al planeta.... O a los planetas futuros que tengamos que adaptarnos.

- Los ciudadanos de Atapuerca sobrevivieron por su trabajo colectivo. Nuestro desarrollo actual ¿no viaja hacia el individualismo?

- La tecnología es un factor básico de humanización. Sin tecnología, aunque hubiéramos tenido relaciones sociales complejas, no existiríamos como especie dominante. Antes que tecnólogos hemos sido cooperativistas. Y nunca hasta ahora había sido tan patente en la sociedad como hoy día.

- Ha buscado huellas por todo el mundo, incluida África, que se consideraba la cuna de la humanidad. ¿Hay marketing para 'colocar' sus teorías frente a las del rival? ¿Se miran de reojo?

- La gente que hay es muy buena y la rivalidad no es mala si está generada por la competencia de los equipos, que no por la competitividad. Yo insisto mucho en que la ciencia competente no compite.

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