Ensayo general en Windsor

Una carroza recorría ayer la ruta establecida para el cortejo nupcial. / afp
Una carroza recorría ayer la ruta establecida para el cortejo nupcial. / afp

Mientras se ultima cada detalle de la boda, la parentela de Meghan aterriza en Londrescriticando a la Casa Real por no haber protegido del acoso mediático a su padre

ÍÑIGO GURRUCHAGA

El aterrizaje de la madre y los amigos de Meghan Markle invitados a su boda con el príncipe Enrique, mañana, va acompañado por el empeño de miembros de su familia paterna por ganar notoriedad y dinero con declaraciones a los medios de comunicación. La ausencia del padre fue ayer confirmada y los medios culpan a la Casa Real por no haberle protegido de la presión a la que iba a ser sometido.

La reina Isabel añadirá en las próximas horas el título de duquesa a la identidad de la actriz americana y su padre quería «ser parte de la Historia», según citas atribuidas a él en la página de internet TMZ, que parece haber tenido acceso a una parte de la familia. Sin embargo, un breve comunicado de Meghan confirmó ayer, «con tristeza», que no estará presente, «porque necesita concentrarse en su salud».

Thomas Markle vivía solo, jubilado y con problemas económicos en Rosarito, población costera del estado mexicano de Baja California, cuando se anunció el enlace. Desde entonces, ha sido fotografiado asiduamente, se han publicado artículos sobre su vida. Los dos hijos de su primer matrimonio, con Roslyn Loveless, han criticado a su hermanastra o se han lamentado de ser manipulados en los medios.

Todo apunta a que Samantha, la mayor, ha sido la urdidora de acuerdos con TMZ, incluido el posado del padre con el sastre que le hacía el traje para la ceremonia. El pequeño, Thomas Jr., por su parte, publicó una carta aconsejando a Enrique que cancelara la boda con Meghan. La primera tuvo un accidente de tráfico el miércoles y se hirió el tobillo. El segundo posa ya en Windsor y dice al 'Mirror' que su hermanastra será «la perfecta princesa moderna». Su exmujer y sus hijos han volado también a Londres para comentar el evento.

Mientras tanto, Thomas Markle está solo, ingresado en un hospital tras someterse a cirujía por un infarto. Las críticas a la Casa Real por el supuesto abandono del padre -a las que se ha sumado su hijo, en Windsor- contrastan con la llegada de la madre, Doria Garland, guiada por la senda de los VIP en el aeropuerto de Heathrow, acompañada por la ayudante personal de su hija, conducida a su hotel en un automóvil con chófer y seguridad.

Carruaje descubierto

La boda se celebrará, a partir de la una, hora española, en la capilla de San Jorge, en el recinto del castillo de Windsor. Allí fue bautizado Enrique y allí se bautizó en marzo Meghan -educada en un colegio católico- como miembro de la Iglesia de Inglaterra. La ceremonia religiosa será compartida por el deán de la capilla, el arzobispo de Canterbury y el obispo que preside la Iglesia episcopaliana, rama estadounidense de la anglicana.

Los príncipes Jorge y Carlota, junto a los hijos de amigos de los contrayentes, serán damas de honor y pajes de la pareja. A la ceremonia acudirán 600 invitados y mil personas 'del público' asistirán a la llegada de Enrique y Meghan desde sus respectivos hoteles -el Dorchester de Ascot y el Cleveden House- y, tras la boda, al inicio de su recorrido en un landó tirado por caballos por las calles de Windsor y por el Largo Paseo, en el parque del castillo.

A su regreso, los invitados les esperarán para una recepción en el salón San Jorge, en el recinto real y, a su fin, doscientos escogidos, entre ellos las componentes del grupo musical Spice Girls, asistirán a una velada de la que el príncipe Carlos será anfitrión. Los pubs de todo Reino Unido tienen licencia para mantener sus puertas abiertas hasta la una de la madrugada, dos horas más de lo habitual.

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