De pintas con Tolkien

«Si me buscáis un viernes por la tarde, estaré en un pub. Mi favorito es The Eagle and Child», donde el autor de 'El señor de los anillos' tomaba cervezas con sus colegas

LAURA MARTÍNEZ

Suena a tópico, lo sé, pero la vida en Inglaterra no se entiende sin los pubs. En verano la verdad es que los piso menos por cuestión de tiempo. No el tiempo de las horas, sino el de las isobaras. Es ahora cuando se pueden hacer cosas al aire libre: una caminata por la orilla del río (el Mill Stream Walk es uno de los paseos más apetecibles) o un pícnic en cualquiera de los parques de Oxford, donde resido, o visitar cualquiera de los pueblos aledaños. Las agradables temperaturas (estos días rozamos los 20 grados) y las largas horas de sol invitan a pasar todo el tiempo posible fuera de los edificios. El invierno es otra historia. De octubre a mayo la humedad, el viento, el frío y que los días sean bastante cortos empujan a buscar resguardo. Además, casi todos los comercios y espacios de ocio cierran a las seis de la tarde, con lo que tampoco hay demasiadas opciones. Así que, si me queréis encontrar en algún sitio cualquier viernes por la tarde, voy a estar en un pub.

Y, como también nos pasa en España con nuestros bares, los pubs tienen cada uno su personalidad. No hay dos iguales. Lo primero que llama la atención al acercarse a la barra es la cantidad de grifos de cerveza (y a veces de sidra) que ofrecen. Puedes encontrarte, sin exagerar, con veinte distintos. Y las opciones se multiplican porque la carta de cervezas cambia de un garito a otro. Lo que suele permanecer igual es el precio: entre 4 y 5 libras para las pintas (algo más de medio litro) y unas 3 libras, los refrescos tipo Coca Cola.

En Oxford es bastante común pedir consejo a los camareros sobre qué variedad probar. Yo, que no soy una gran experta, siempre lo hago. La primera pregunta que nos vamos a encontrar es si queremos que sea 'lager' (pronunciado «laguer», como la cerveza española) o 'ale' (que es la típica inglesa). La 'ale' no tiene tanto gas como la que solemos tomar en España y la sirven a temperatura ambiente, con lo que hay gente que dice que está caliente. Muchos de mis amigos españoles opinan que no refresca tanto. A mí me parece que tiene más personalidad, con unos sabores muy marcados, que diferencian claramente una 'ale' de otra. Por eso, la segunda pregunta del barman es cómo de fuerte te gusta. Incluso te permiten probar unas cuantas hasta decidir cuál quieres. Yo suelo quedarme con la primera opción, pero si vuelvo al local, cambio de sabor para probar cosas nuevas.

Los pubs tienen su 'día del concurso' y la gente se lo toma muy en serio

De los pubs que hay en la ciudad, uno de mis favoritos es The Eagle and Child (El águila y el niño), un local revestido de madera ubicado en la calle Saint Giles. Comparto este gusto con J. R. R. Tolkien, que se juntaba allí los martes al mediodía con sus colegas de la Universidad (fue profesor en las aulas de Oxford). Todos eran miembros de Los Inklings, un cenáculo literario que impulsaba la escritura de fantasía. Quién sabe, tal vez en las mesas de este viejo pub se gestara 'El señor de los anillos'. Coger sitio es una tarea épica, casi tanto como dar con el anillo. Hay cola para tomarse algo y fotografiarse en las mesas. Al fondo, decorado con dibujos del propio Tolkien, una ilustración de un águila en cuyo ojo se puede ver un bebé (de ahí su nombre) y un gran mapamundi sobre el que los clientes dejan constancia de dónde vienen, se abre un pequeño patio acristalado con cuatro mesas más. Algo es algo. Este espacio tiene más luz y menos ruido que el resto del local. Es mi rincón favorito. Aquí es muy sencillo sentarte a charlar con un amigo con una pinta delante sin tener que alzar la voz.

Otro de los pubs que me gustan está también en el centro de la ciudad. Se llama The Turf Tavern. Aquí se puede elegir entre sentarte en el interior o hacerlo en la terraza que lo rodea. Cuando no hace frío, tomarte algo en estas mesas de fuera es muy agradable, casi lo más parecido que tenemos por estas tierras a tomarnos una caña en una terracita de Cádiz. Salvando las distancias del clima y que aquí no te ponen tapa para acompañar la bebida. Pero, bueno, puedes comprar una bolsa de patatas fritas; no es lo mismo, pero te hace el apaño en los momentos más nostálgicos.

Tertulia literaria

El tercer pub que suelo frecuentar responde al nombre de The Chequers y se encuentra en un callejón de la calle principal de Oxford. Suele estar más vacío que cualquier otro, quizás porque está un poco más escondido. Aquí nos juntamos un pequeño grupo de españoles a comentar los libros que nos leemos una vez al mes (el último, 'Melocotones helados', de Espido Freire). Me llama mucho la atención que en los pubs ingleses no te encuentres con los parroquianos habituales una y otra vez. Algunas caras te suenan conocidas, pero no existe esa figura típica del señor acodado en la barra que parece formar parte del mobiliario de algunos bares españoles.

Otra curiosidad es que los pubs organizan una noche semanal de juegos de equipo, unos concursos de preguntas y respuestas que, en algunos casos, son auténticas batallas entre varios grupos muy bien preparados. Tienen el nombre de 'Pub Quiz'. Dos de mis compañeros de trabajo en la Universidad son fanáticos de estos juegos y nos han convencido al resto para participar. Elegimos el 'quiz' de un pub con fama de preguntas sencillas porque estos dos que os digo son unos cracks, pero el resto éramos principiantes. El ambiente cambia radicalmente; la gente deja sus conversaciones y se centra en contestar a las preguntas. Para participar hay que pagar una libra por persona, que luego se destina a causas benéficas. Son temas de cultura general, aunque se centran en la cultura inglesa, lo que lo complica todo. Una, por ejemplo, era la edad del comentarista de documentales más famoso del país. Y estoy muy orgullosa porque era la única del equipo que sabía la respuesta: 91 años, sir David Attenborough. ¡Y sin ser inglesa ni nada!

Doctora en Físicas. Cuenca. 31 años. Lleva dos años en Oxford con un posdoctorado de investigación. Tiene un blog que se llama 'Vivir será una gran aventura'.

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