¡Esto es un atraco!

Enrique Iglesias, en su fallida actuación en Santander. / p. puente hoyos
Enrique Iglesias, en su fallida actuación en Santander. / p. puente hoyos

El concierto de Enrique Iglesias en Santander, 'Sex and love', acaba con pitidos y abucheos tras quedar insatisfechos sus fans. El cantante, desde Twitter, les agradece su apoyo

ARANTZA FURUNDARENA

Si la gira de Enrique Iglesias se llama 'Sex and Love', lo del sábado en Santander... ¿Fue un 'interruptus' o un gatillazo? Allí no hubo 'sex' ni 'love'. Ni apenas música. Cantó poco y mal, y se marchó sin despedirse dejando al público a medias. No lo dice la prensa especializada (en hundir a Enrique). Lo dicen sus propios fans que, al quedar insatisfechos, pasaron del amor al odio en segundos. De aplaudir pidiendo un 'bis', a hacerse 'bis' en el cantante y en su parentela. De pedir que volviera al escenario, a gritarle «¡fuera!», demanda bastante surrealista teniendo en cuenta que ya se había marchado hacía rato. El concierto se inscribía dentro de los actos culturales del Año Jubilar Lebaniego... Pero Enrique ahora mismo tiene muy difícil que sus seguidores le abran la 'puerta del Perdón'.

«¡Manos arriba, esto es un atraco!», gritaba gran parte de los 30.000 espectadores reunidos el sábado por la noche en el estadio de El Sardinero tras comprobar que su ídolo tenía los pies de barro y la cara de cemento. «Ha cobrado él y he cantado yo», se quejaba una fan en Twitter. «Pero si no ha cantado ni diez canciones», protestaba otra... Muchos le acusaban de haber hecho 'playback', de haberse marcado un 'Milli Vanili' por el morro... ¿Será 'Súbeme la radio' además de una canción pegadiza la clave secreta con la que el artista indica a sus técnicos que suban el volumen de la voz pregrabada?

Las redes, ya de por sí inflamables, han ardido más que los montes de Portugal ante el fracaso del único concierto de Enrique previsto para este año en España. Le tiraban a dar los que le detestan desde el sábado y también los que le aborrecen desde que se puso a cantar (e incluso antes). «¿Qué esperábais, a Plácido Domingo?», replicaba en Twitter un detractor. «No seáis duros con él, pensad que es fácil que seáis hermanos», ironizaba otro en referencia a la promiscuidad de su padre, Julio Iglesias. Pero no todo fueron desafectos. «Desde hoy somos fans de Enrique -decía un 'tuitero'-. Nadie ha hecho más por acabar con la música de mierda en Santander».

Era la única actuación del artista programada para este año en España

Isabel Preyler, en las gradas

Lo más sorprendente es que el blanco de todas las críticas no se ha dado por aludido. Al contrario, tras la actuación grabó en su cuenta de Twitter un par de vídeos dando las gracias a Santander por «una noche mágica», calificando el concierto de «inolvidable» y enviando a los asistentes un «fortísimo abrazo por vuestro apoyo». Esto, tras una sonora pitada, es lo que en tauromaquia se denomina 'vuelta al ruedo por su cuenta'. Es verdad que 'Sex and love' siempre han sido materias donde la subjetividad juega malas pasadas. Si Enrique se siente un campeón después de haber dejado a la afición tan insatisfecha, o es un gran optimista o un gran inconsciente... Habrá que preguntarle Kurnikova.

En el concierto, estaban presentes la mamá del artista, Isabel Preysler, y su hermana Tamara, afirma Vanitatis. ¿Sufrieron ante el sonoro abucheo? Poco probable. Seguramente se fueron en cuanto él hizo mutis por el foro. Pero aunque se hubieran quedado a los pitidos, Isabel Preysler es capaz de sonreírle a la bomba atómica. Y Tamara hace tiempo que lo vive todo como una experiencia religiosa, ideal de la muerte.

De todo, lo que más enfadó a los presentes fue que Enrique se marchara a la francesa. No dijo ni un triste 'Hasta luego, Mari Carmen', la infalible frase de Belén Esteban cuando quiere darse el piro, y que acaba de hacer suya (en su verano como verso suelto) Paula Echevarría... A Enrique Iglesias le esperan hoy en Ibiza para inaugurar un restaurante. En Santander está en busca y captura.

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