Adiós a la cazadora 'rosa'

A sus 27 años, Melania Capitán se había convertido en la imagen icónica y en femenino de la nueva generación de cazadores.  / m. c.
A sus 27 años, Melania Capitán se había convertido en la imagen icónica y en femenino de la nueva generación de cazadores. / m. c.

Mel Capitán era el rostro femenino de la caza en España. Su éxito en las redes multiplicó los ataques de los animalistas. Se quitó la vida con su rifle horas después que Blesa. «Te vamos a callar con una bala en la frente», le dijeron

Melania Capitán se había convertido en el rostro femenino y glamuroso de la caza. Frente a un mundo marcado por el tópico de la testosterona y el traje caqui, ella aportó elegancia y hasta un punto 'rosa'. Además de una insaciable necesidad de contar su pasión en las redes. Tanta que ya era conocida como la 'embajadora de la caza española'. El rostro tras el gatillo y la mirilla telescópica del siglo XXI.

Mel Capitán, como era conocida, se quitó la vida este miércoles disparándose su rifle calibre .270 Winchester en una granja de Huesca, donde residía desde hace un par de años. No necesitaba para agrandar su leyenda personal una doble coincidencia. Por un lado, marcharse a la edad maldita de los jóvenes: 27 años. La cifra a la que se fueron Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Kurt Cobain. Por otro, hacerlo sólo unas horas después y con el mismo 'modus operandi' que Miguel Blesa, otro cazador, pero en las antípodas vitales y cinegéticas de Mel.

Su repercusión en las redes era tal que Capitán había sufrido una agresiva cacería por el frente más radical de los colectivos animalistas. «Te vamos a callar con una bala en la frente», llegaron a escribirle en su muro de Facebook en el que se presentaba como Mel Capitán Hunter (cazador, en inglés). Los mensajes insultantes, amenazantes o irrespetuosos llegaron a superar los tres mil.

Ella respondió con un campaña en Twitter con los hashtag #soycazadora y #orgullosadeserlo que superaron hace unas semanas los 30.000 apoyos. Cuando alcanzó esta cifra, lo agradeció subiendo una impactante foto suya delante de un paisaje nevado y ataviada con un gorro blanco a juego.

Mel había nacido en Badalona pero decidió trasladarse a Huesca con su familia hace un par de años. La afición por la caza se la inculcó su padre desde muy niña. Salía a cazar por el Pirineo o el secarral de Los Monegros. «Soy cazadora y es la vida que quiero llevar. Levantarme a las seis de la mañana para ir a cazar», escribió.

«Motivos íntimos»

En las redes compartía su vida. Escribía un blog en la revista 'Jara y sedal', sorteaba pulseras, hacía concursos de fotos con los perros más elegantes. Ante las constantes críticas animalistas publicó un vídeo en su blog en el que les recomendó: «¿Queréis ser ecologistas? Id a una perrera a recoger la mierda de 30 perros. Nosotros lo hacemos». En esos vídeos se podía ver a una Mel tatuada (su perro levantando una pieza en el antebrazo, una cabeza de ciervo en un costado) y muy resuelta y tenaz.

Cuanto subió el tono de las críticas acudió a la Guardia Civil. El abogado de la Oficina Nacional de Caza, Santiago Ballesteros, le asesoró. «Sufrió todo tipo de coacciones e injurias, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de ciertos colectivos en las redes», asegura el letrado. De hecho, han pedido a la Fiscalía que incluya estas campañas en el mismo rango que los delitos de odio contra minorías sexuales, raciales o religiosas.

Las presiones llegaron incluso a su entorno más cercano. En la capital altoaragonesa trabajaba en la tienda de una conocida cadena de ropa. Cuando su fama virtual creció, tres miembros de un colectivo animalista se presentaron en su trabajo para reclamar a sus jefes que la despidieran por su afición a la caza. Ellos le mostraron su confianza y que olvidara el episodio.

Fuentes cercanas a la familia y su propio letrado han confirmado a este diario que la decisión de quitarse la vida no tiene nada que ver con su relevancia pública y que obedece «a motivos muy íntimos y personales».

El relato virtual de sus últimos días recoge la alegría, regada con Dom Perignon, por la boda de una amiga. Pero también un enigmático mensaje en el que afirmaba que «hoy termina una fase muy importante de mi vida (...). Después de unos cuantos lloros, sonrisas, rabietas y alguna toalla casi tirada...».

Varios amigos han confirmado que la joven cazadora les llamó horas antes para anunciarles su fatal decisión. Estaba tan determinada que nadie logró hacerle cambiar.

La noticia conmocionó al mundo de la caza. Varias federaciones emitieron mensajes de condolencia y hasta el icónico Frank de la Jungla, que había polemizado con ella, se muestra «avergonzado de aquellos que hacen bromas obscenas con la muerte de un cazador». 'Jara y Sedal' la homenajea por «dar pinceladas de color rosa a un mundo sórdidamente verde» y por «empujar la evolución del cazador hacia el siglo XXI».

Fotos

Vídeos