39.500 euros por el Mercedes blindado del Rey Juan Carlos

El Mercedes, en una antigua subasta en Bilbao, y en los 70. / a.i./R. C.
El Mercedes, en una antigua subasta en Bilbao, y en los 70. / a.i./R. C.

Un particular adquiere el coche que acompañó a la Familia Real en los actos oficiales de los primeros años de la monarquía

PEDRO MUÑOZ

Un coleccionista madrileño ha adquirido en subasta el Mercedes-Benz 450 SEL blindado que utilizó el Rey Juan Carlos I y la Familia Real durante los primeros años de la monarquía en España. El comprador (que prefiere mantenerse en el anonimato) presentó la puja más alta y se adjudicó el vehículo por 39.500 euros. El coche tiene su historia detrás ya que fue uno de los primeros automóviles empleados por los monarcas para acudir a sus actos y visitas oficiales por todo el país durante la segunda mitad de la década de los 70. Según Catawiki, la casa de subastas on line que ha gestionado las pujas, la autenticidad del coche ha sido certificada por la propia Casa Real, que en los años 70 decidió comprar un grupo de Mercedes iguales, si bien en la actualidad solo se tiene constancia de la existencia del que ahora ha sido subastado. Hay otros Mercedes históricos, como el exclusivo modelo G4 fabricado entre 1934 y 1939 que Hitler regaló a Franco, y que pertenece a la colección de Patrimonio Nacional que se exhibe en los cuarteles del Pardo junto con otras joyas rodantes.

El Mercedes subastado, con 39 años de rodaje y 160.000 kilómetros recorridos, es de color azul mide cinco metros de largo y está completamente blindado, pues su misión en aquel entonces era la de proteger y garantizar la máxima seguridad de los Reyes. Ese blindaje hace que su carrocería alcance los 2.230 kilogramos, un peso que soporta gracias a la suspensión hidráulica que le fue incorporada con este fin. Además, se trata de una pieza muy especial porque está equipado con el motor más grande de producción no estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial: ocho cilindros, 6.900 centímetros cúbicos y una potencia de 225 caballos, lo que le permite alcanzar los 210 kilómetros por hora y ponerse de 0 a 100 en solo 9,3 segundos, algo excepcional para aquella época.

El coche está en perfecto estado y es totalmente funcional. Conserva detalles originales, como el techo corredero sobre las plazas traseras a través del cual se asomaban los monarcas y sus hijos para saludar a la gente, así como la sirena acústica, las banderas y los portabandera. Antes su matrícula era el símbolo de la corona, pero desde hace poco lleva una placa de Vehículo Histórico de España.

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