Las Provincias

Paseíllo por la alfombra azul

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El nuevo empresario de Las Ventas, Simón Casas, con parte de los invitados. :: fotos: j.r. ladra y efe

  • Los nuevos empresarios de la plaza de Las Ventas se rodean de glamour en la presentación del cartel de San Isidro para reivindicar el carácter cultural de la Fiesta

El mundo del toro contraataca. Asediado en los últimos tiempos por colectivos animalistas y determinados partidos políticos que le echan en cara su crueldad e impulsan su prohibición como una fiesta bárbara y retrógrada, ayer quiso plasmar en uno de sus momentos cumbres, la presentación de la Feria de San Isidro, su conexión con la modernidad de este país. Actores, cantantes, escritores, cineastas, 'celebrities' e intelectuales hicieron un particular paseíllo por la Puerta Grande del coso madrileño bajo una lluvia de flashes. Su mensaje era evidente: no hay nada de qué avergonzarse por formar parte de este espectáculo.

Fue una gala que por fin estuvo a la altura que exige el segundo evento con mayor capacidad de convocatoria de cuantos se celebran en Madrid, una especie de gran premio mundial del toreo. Cuarenta y cinco días de toros prácticamente consecutivos, una secuencia que nadie sabe si aguantaría el mismísimo rey balón, y que aspira a llenar a diario la plaza Monumental de las Ventas, con capacidad para cerca de veinticuatro mil espectadores.

La cita tenía el aliciente de ser la primera feria que organiza la corporación Plaza 1, compañía formada por Simón Casas y Nautalia, un maridaje totalmente novedoso en el mundo del toro, al que hasta ahora no llegaba capital de otros sectores. La irrupción de la empresa de los cruceros en esta aventura supuso una sorpresa total y derrumbó la estrategia de los empresarios taurinos tradicionales de hacerse con el control del coso madrileño, a los que derrotaron en la licitación por un amplio margen de puntos.

El acto de presentación, que tuvo lugar anoche en la misma plaza de toros, pretendía -lo logró- escenificar el cambio en el modelo de gestión que la nueva adjudicataria quiere aplicar en Las Ventas. Con esa intención, el rojo de la muleta que tanto identifica al toro y las estrecheces decimonónicas dio paso a la alfombra azul y a las ventanas abiertas. De esta manera el mundo del toro reaccionó, se espera que a tiempo, y cambió rancio por vanguardia, encendió los focos y se subió a los modos más actuales. Todo para defenderse atacando a los que le combaten, desde el desconocimiento unos y el interés económico la gran mayoría. La fórmula ha sido de lo más sencilla, puso la alfombra antes del paseíllo, llamó a rebato a sus propias estrellas, Ponce, Morante, Juli, Manzanares, Cayetano. -curiosamente, a los mismos que llenan de glamour e interés social otros mundos-, y los combinó con las estrellas de esas otras artes que nunca le abandonaron y le pueden dar con su presencia legitimidad al toreo.

Al acto acudieron Pedro Trapote, el actor Jesús Blázquez, el empresario Ramón Calderón, el escritor Fernando Sánchez Dragó, el director de cine Agustín Díaz Yanes, hijo de un mítico banderillero, Michelín, e incondicional seguidor de Enrique Ponce; Cristina Sánchez, la 'celebrity' Fiona Ferrer, también Cari Lapique y Gloria Lomana, la rejoneadora y ex de Simón Casas María Sara, Catalina Luca de Tena... y, entre los toreros, se vio a la práctica totalidad de los que están en activo y figuran anunciados en el ciclo isidril y, entre los retirados, a Palomo Linares, Roberto Domínguez, Miguel Báez Litri... y un larguísimo etcétera.

Nuevos aires

En la presentación del cartel taurino intervinieron Simón Casas, presidente de la corporación, y Rafael García Garrido, el ejecutivo que llegó de Nautalia y ocupa el cargo de director general de Plaza 1, la denominación corporativa de la UTE que gestiona las Ventas a partir de este año. El primero se desmarcó abiertamente de la forma tradicional de programar toros y dijo que una feria tenía muchas similitudes con la composición de una obra teatral. «Tiene personajes, sentido, emociones, sorpresas. y un matiz que la diferencia de las otras artes, en el toreo nada es previsible al 100 por 100. Su personaje principal es abstracto, la suerte».

Finalmente, el promotor de la plaza madrileña quiso llamar la atención sobre la fascinación que el toreo siempre ejerció sobre artistas e intelectuales. Al fin y al cabo, dijo, en un claro guiño al animalismo: «No hay un día de corrida que no nos permita aprender algo: de la vida, de la muerte, la búsqueda de la belleza, la justicia o el respeto hacia el otro. sea humano o animal».

La parte musical corriós a cargo de Taburete, un grupo joven que con su versión de 'Pongamos que hablo de Madrid' fue dando el argumento al acto, que cerró David Bustamante con una actuación muy aplaudida.

Que el gran contraataque en defensa de la Tauromaquia se haya iniciado en Las Ventas, considerada la primera plaza del mundo y por ende la de mayor repercusión, daba a la velada un interés trascendental. Si se trataba de que los protaurinos mostrasen músculo y vida al mundo y retroalimentasen su autoestima, lo consiguieron en un acto que transcurrió entre lo festivo y la reivindicación.