Las Provincias

Pensativo. Alejandro Martinuccio, durante un partido con el Villarreal en 2012. :: EFE/MONTSERRAT
Pensativo. Alejandro Martinuccio, durante un partido con el Villarreal en 2012. :: EFE/MONTSERRAT

Everton Kempes, una de las víctimas, evocaba al Matador

  • Una lesión libró al ex del Villarreal, Martinuccio, de tomar el fatal vuelo

Alejandro Martinuccio estaba decaído antes de que sus compañeros del Chapecoense subieran al avión con dirección a Medellín. Arrastraba desde hacía un mes y medio unos problemas físicos que le dejaban fuera de la expedición para disputar la final de la Copa Sudamericana. Pero ese contratiempo, que parecía la lesión más inoportuna posible, acabó resultando su mejor aliado. El atacante argentino, quien militó en el Villarreal en 2012, se libró de tomar el fatal vuelo. El futbolista se despertó ayer conmocionado. Sus compañeros de equipo se habían convertido en víctimas de un trágico accidente aéreo. Se sentía un superviviente. Había esquivado la muerte.

«Es muy difícil. Me levanté con esta noticia. Las cosas pasan y no sé por qué pasan. Estoy triste. Yo me estaba recuperando de una lesión y por eso no viajé», explicó Martinuccio en declaraciones a Radio La Red. El argentino, de 28 años, vistió la camiseta del Villarreal durante la segunda parte de la temporada 2011-12. Lo hizo en calidad de cedido, disputando 13 partidos y marcando un gol.

Martinuccio, quien siente «un profundo dolor», fichó el pasado verano por el Chapecoense: «Este club es maravilloso. Todo el mundo está acá muy triste, es muy difícil todo esto». El modesto conjunto brasileño iba a visitar al Atlético Nacional con motivo de la ida de la final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el accidente, a escasos kilómetros de Medellín, sesgó la vida de prácticamente todos los pasajeros, entre los que se encontraba la plantilla del club.

El Chapecoense pretendía poner la guinda a la mejor temporada de su historia. «Manteniendo la categoría y haciendo la campaña que hizo en la Sudamericana, el club ya había tocado el cielo con las manos», afirmó el padre del jugador argentino, Rubén Martinuccio. «Son dolores muy grandes. Es el destino, a unos le toca a otros no», añadió el progenitor. El drama ha afectado especialmente a su nuera: «Está destrozada, quiere que Alejandro deje el fútbol y que venga para acá (Buenos Aires)».

No tuvo la misma suerte Éverton Kempes Gonçalves dos Santos. Este delantero, quien guardaba una curiosa historia, falleció. Su apellido evocaba la figura de una leyenda valencianista como el Matador. Y es que su padre era un acérrimo seguidor del goleador argentino.

La pasión de Amaro Gonçalves por el campeón del Mundial de 1978 quedó patente cuando nacieron sus hijos. Marcó los nombres de sus tres vástagos con el mítico apellido: Eric Kempes, Everton Kempes y Cléber Kempes. El mediano fue el que consiguió forjar una carrera como futbolista.

Everton alcanzó el nivel profesional con 20 años. Anteriormente, había compaginado los entrenamientos con empleos como el de cajero de un supermercado. El delantero brasileño, quien probó fortuna en el fútbol japonés entre 2012 y 2014, vivía un momento mágico en el Chapecoense. Tenía instinto goleador, como Mario Alberto Kempes.

A sus 34 años, Everton se alzaba como uno de los ídolos de la hinchada. Además, había prolongado el homenaje emprendido por su padre y había escogido un simbólico nombre para su hijo: Joao Gabriel Kempes.

También perdió la vida Cléber Santana, quien ejercía de capitán en el Chapecoense. Era un viejo conocido del fútbol español, ya que militó en el Mallorca y el Atlético de Madrid entre 2008 y 2010. Precisamente, el actual director deportivo del Valencia, Jesús García Pitarch, fichó al centrocampista para el club rojiblanco.

«Me uno al dolor de todo el mundo del fútbol. Cléber era un chico muy profesional y muy tranquilo, muy buen compañero. No se adaptó y pidió irse, y el Sao Paulo lo compró. Todo mi animo a su familia y a las del resto de los fallecidos», explicó Pitarch a Efe. Otro valencianista como Mario Suárez estaba ayer consternado, ya que coincidió con el brasileño en el Atlético y el Mallorca.

Además, la Asociación Española de la Prensa Deportiva en Valencia se unió al pésame por el fallecimiento de los pasajeros de un avión «en el que viajaba la expedición del Chapecoense brasileño y compañeros de la prensa deportiva de este país».