Las Provincias

Desolación. Dos simpatizantes del Chapecoense lloran frente al estadio, convertido en centro de peregrinación.
Desolación. Dos simpatizantes del Chapecoense lloran frente al estadio, convertido en centro de peregrinación. / EFE

Chapecó se queda sin Navidad

Si el Gobierno de Brasil decretó tres días de luto por la catástrofe aérea ocurrida en Medellín, en Chapecó el duelo se extenderá a lo largo de todo un mes. Ayer se suspendieron las clases y se canceló incluso la programación prevista para las fiestas de Navidad y Año Nuevo. «El impacto de esta tragedia es inconmensurable», declaró ayer el vicealcalde, Elio Cella, en el estadio Arena Chapecó, donde se habían congregado hinchas, empleados y familiares consternados por la noticia.

«Se acabó el sueño de la ciudad entera», decía ayer una simpatizante del equipo. El Chapecoense había protagonizado una verdadera epopeya en los últimos cinco años, al ir ascendiendo de la categoría D hasta la A, y de allí a las ligas sudamericanas hasta alcanzar la final por la Copa, que los fallecidos iban a disputar en Medellín. Los chapecoenses esperaban que sus chicos volvieran con el trofeo continental, pero el destino tenía otro plan. «Nuestro sueño se fue con ellos», repetía la mujer entre centenares de hinchas que lloraban y se abrazaban. Cada tanto, alguien empezaba a rezar el Padre Nuestro y todos los demás lo seguían a coro.

Vestidos con la camiseta del club, muchos llevaron además banderas, flores y velas en una ceremonia de homenaje anticipada y espontánea. «Chapecó es una gran familia, y hoy se nos murieron nuestros hermanos», lamentaba otra seguidora, cuyo marido trabaja en el club. El estadio, renovado y ampliado a medida que el equipo fue ascendiendo categorías, está en el centro de esta ciudad del interior de Santa Catarina, un estado del sudoeste de Brasil.