Las Provincias

«Elegí a mi marido porque se atrevió conmigo»

Samantha asegura que la suerte le ha pillado trabajando.  :: conecta
Samantha asegura que la suerte le ha pillado trabajando. :: conecta
  • La popular juez de 'MasterChef' Samantha Vallejo-Nágera revela las recetas de la felicidad en su nuevo libro. «Mi hijo pequeño, con cinco años, es un playboy como su tío»

Jefa de un cátering, implacable juez de 'MasterChef' y madre de cuatro hijos. La chef Samantha Vallejo-Nágera (1969), con aspecto de niña bien, es una curranta nata. ¡Y ay del que se atreva a dudarlo! Ambiciosa y aventurera por naturaleza, este año envió a sus hijos a un internado inglés. «Yo me defiendo en el idioma, pero quiero que ellos lo hablen perfecto. Me da igual que me llamen elitista. Para mí es un esfuerzo económico muy serio, me he quitado de muchas cosas para llevarles ahí», se defendió hace tiempo. La hermana de Nicolás Colate, el ex de Paulina Rubio, iba para diseñadora de jardines y acabó atiborrando a todo Estados Unidos a paellas y tortilla de patata con su empresa 'Samantha de España'. Amante de su Vespa, con la que se desplaza melena al viento por Madrid, de Zara y H&M, ahora revela sus secretos para ser feliz en 'Fórmula Samantha' (Ed. Conecta). Un libro no apto para personas con la tensión alta. La cocinera empieza el día con yoga, zumba y si le queda un segundo libre entre los tres trabajos lo aprovecha para organizar grandes comilonas a los amigos. En su nevera nunca faltan la lechuga y el queso.

¿Qué mezcla puede salir de una madre francesa y de un padre español más humilde (que la llevó a un chino en su comunión)?

¡Una loca! Al final soy una mezcla de los dos. De la elegancia y la exquisitez de mi madre y de la diversión de mi padre, menos refinado. Y más de: '¡Vamos a comeeer!' (pone voz de animal).

¿Cómo recuerda su infancia con sus tres hermanos?

Muy feliz. Con mucho campo, bicicleta, juegos... Y esa infancia es la que les estoy intentado dar a mis hijos, les llevo al pueblo los findes e intento que jueguen en la calle.

Define a Colate como un «guaperas encantador». ¿Ya de niño se las llevaba a todas de calle?

Sí, sí. ¡Desde pequeñito! Mi hermano nunca ha sabido hablar con una mujer sin seducirla. Es que hay niños, que yo lo veo, porque soy muy niñera, que ya desde chiquitines ligan con las mujeres. Y mi hijo pequeño, el cuarto, que tiene cinco años, es ya un playboy como su tío. ¡Liga con todas!

Es una cocinera a dieta. ¿En casa del herrero, cuchillo de palo?

¡Sí, estaré a dieta toda la vida! Y más que a régimen, lo que intento es alimentarme bien. No comer fritos, embutidos, grasas... A mí me gusta muchísimo zampar y siempre tengo comida a mi alrededor. ¡Y no paro de picar porque me encanta! Que si unos picos, unos quesos... Pero hay momentos en la vida en los que puedes comer más, pero otros, cuando te vas haciendo mayor, en los que hay que cuidarse. Porque los hombres acaban engordando y las mujeres también.

Viene de una familia de psiquiatras. ¿Se conoce mejor a las personas por el estómago que por la cabeza?

Con el tiempo y la experiencia me gusta cada vez más conocer a la gente. Y las personas a las que les gusta comer son muy disfrutonas, viven muy bien y eso me encanta. ¡Suelen ser gente muy simpática!

Entre los comensales de su cátering están los Reyes, Tom Cruise... ¿Cómo son en las distancias cortas?

Al Rey siempre le ves que come, que pica y disfruta. ¡Yo le veo de lejos, no es que esté comiendo con él! Son los dos encantadores.

En la tele es una mujer con mucho pronto y un carácter explosivo. ¿Es igual en casa?

Yo soy tranquila hasta que se me quita la tranquilidad. En 'MasterChef' estoy en situaciones límite: los concursantes se están dejando la piel por sacar adelante una profesión y cuando no lo hacen bien, me cabreo mucho.

Boda con lentejas

Empezó con un cátering de tortillas y paellas a domicilio. ¿Quién fue su gurú en la cocina?

Empecé a preparar platos en el restaurante Horcher de Madrid por una apuesta, aunque la base de mi cocina es la de la gastronomía de mi madre, los viajes que he hecho y los libros que he leído.

Su dulce más especial es su hijo Roscón, con síndrome de Down. ¿Cómo se lo imagina en unos años?

¡Siempre conmigo! Porque yo no puedo vivir sin él. Él en casa está encantado y nosotros también. Y mientras yo le pueda cuidar, allí estará.

La cocina le ha salvado de más de un apuro. Incluso le ha librado de planchar.

Sí, en Londres trabajaba de 'au pair' y mi tarea era cuidar a una niña, limpiar una vez por semana y, sobre todo, planchar. Y a mí se me daba fatal y se me acumulaba mucha ropa. Entonces decidí hacer un trato con mis amigos banqueros: yo les cocinaba todos los días y a la muchacha que les limpiaba a ellos la pagaban más y me planchaba lo mío. ¡Yo estaba encantada y ellos también! Llegaban del banco y nos metíamos unas comilonas espectaculares, todavía me lo recuerdan.

Dice que le ha dado tiempo a hacer muchas cosas porque se casó tarde, con 32 años. ¿Le daba miedo el compromiso?

No, yo tuve tres novios un poco serios. Y el resto del tiempo fui independiente y libre, viajando mucho, yendo a muchas fiestas y conociendo a mucha gente. Y, de repente, a los 32 años, apareció un chico, me dijo que nos casáramos y nos casamos a los seis meses. Mi vida ha sido muy improvisada.

¿Qué tiene su marido, Peru, de especial para ser el elegido?

Es un tío estupendo y muy buena gente. Me entiende, me conoce, me quiere y, sobre todo, se atrevió conmigo. Yo asustaba mucho.

En su boda no hubo bogavante, sino lentejas, un bocata y gazpacho. ¿Pasaron hambre sus invitados?

No, hubo un montón de cosas: chuches, pasteles... ¡Hambre no pasaron! Mi boda no fue refinada, me divertía que fuera una burla. Iba todo el mundo disfrazado de novios, las que se habían casado se trajeron su vestido y las que no, se hicieron uno. ¡Fue genial!

Nació con síndrome de Down y para la cocinera es su mayor regalo. Le llaman así porque vino al mundo un 6 de enero, el día de Reyes. «¡No puedo vivir sin él!».

personas trabajan para ella en su empresa de cátering.