Las Provincias

¿Quién es Gianluca Vacchi?

Arriba, Vacchi en plena exhibición. A la izquierda, probándose unas gafas de sol a juego con el reloj.
Arriba, Vacchi en plena exhibición. A la izquierda, probándose unas gafas de sol a juego con el reloj. / ABACAUSA.com
  • Un millonario italiano empeñado en predicar con el ejemplo la 'dolce vita, se convierte en el fenómeno viral del verano

La 'dolce vita' más hortera y aceitosa ya tiene su gurú. Se llama Gianluca Vacchi y es un millonario italiano de 49 años, víctima del fitness, la tanorexia (adicción al bronceado), los tatuajes (tiene más de cien), los bailes latinos.... Y las redes sociales, donde se ha convertido en el fenómeno viral del verano. Hasta siete millones de visitas ha obtenido en Instagram un vídeo en el que, ataviado con una especie de minipareo negro, Vacchi aparece moviendo frenéticamente el esqueleto junto a su novia al borde de una piscina.

Y es que este boloñés, magnate del negocio de las autocaravanas, con más de 30 empresas repartidas por el mundo (entre ellas, empaquetadoras de fármacos y bolsas de té) no se conforma con pasarlo en grande. Necesita exhibir su 'lifestyle', difundirlo y argumentarlo. Es el profeta del Carpe Diem con pasta gansa. Una pasta cuyo origen no está claro. Hay quien dice que la ha amasado con su propio esfuerzo y quien asegura que la ha heredado de su padre y que quien realmente maneja los negocios es su primo.

En cualquier caso, la filosofía de Vacchi consiste en empapuzarse de lujo: yates, hoteles exclusivos, trajes caros, fiestas sin fin... Su grito de guerra es 'Enjoy!' (¡Disfruta!). Incluso ha escrito un libro con ese título que resume sus diez mandamientos. El primero: estar alegre. «Aquel que no ríe a menudo no es una persona seria», proclama. O «no te tomes la vida demasiado a pecho», aconseja... Una doctrina elaborada a partir de mensajes facilones y positivos capaces de calar en cualquier medio, salvo quizá en un campo de refugiados.

Esta especie de Pocholo a la italiana (solo que menos pasado) tiene dos millones de seguidores habituales en las redes y una novia veinte años más joven por la que bebe los vientos. Se llama Giorgia Gabriele y es una escultural morenaza del estilo de Elisabetta Gregoraci, la mujer que domesticó a Flavio Briatore. Por Giorgia, Vacchi ha llegado a olvidar su endémico egoísmo (según él mismo confiesa) y se ha convertido en un hombre generoso que tiene como prioridad la felicidad de su pareja. De ella le conmueve «su resiliencia ante la desgracia de haber perdido a su madre muy joven». Gabriele es también la primera mujer a la que este millonario ha regalado un anillo de compromiso y la coreógrafa de esos alegres y coordinados pasos de baile que él graba al borde de la piscina o en la cubierta del yate, un carísimo velero de 16 metros de eslora diseñado en fibra de carbono por Luca Brenta.

Hacer el loco

Entre sus coreografías más exitosas figura 'La mordidita' («Llegó la fiesta pa'tu boquita, toda la noche, todito el día...»), un tema de Ricky Martin que ellos bordan con ritmos medio tribales medio latinos, y donde Giorgia demuestra una soltura para menear la cadera digna de una sambista brasileña. Su novio, que tampoco se queda corto a la hora de contonearse, se detiene en un momento del vídeo y la observa asombrado, moviendo la mano como solo saben mover la mano los italianos cuando no dan crédito... Todo esto, bajo un sol de justicia, sin apenas ropa y exhibiendo los dos un bronceado marrón chocolate, como si no hubiera un mañana... Ni existiera el melanoma.

En uno de sus últimos vídeos colgados en Instagram, el juguetón Gianluca aparece sumergido en el fondo de una piscina sentado en un retrete. «Mi filosofía se basa en que solo tenemos una vida, no olvides hacer el loco», insiste. Canoso, de cuidada barba, ojos azules y un musculoso cuerpo convertido en tablón de anuncios por culpa de los tatuajes, Vacchi viene a ser un Georgie Dann en versión magnate, un apóstol de la 'dolce vita', el rey del baile del verano... Al menos, de este verano. El próximo (con el derroche que lleva) habrá que verlo.