Las Provincias
 Apuros y ataques de risa

Apuros y ataques de risa

  • «Las primeras veces no se olvidan y las del micro, tampoco». Los presentadores recuerdan sus inicios con humor

Nadie dijo que los inicios fueran fáciles. Ellos también penaron en otros trabajos y pasaron más de un apuro hasta convertirse en consagrados periodistas.

Susanna Griso 'Espejo Público'

«Estuve un rato improvisando un monólogo absurdo»

¿Tuvo otros trabajos antes?

En primero de carrera, aprovechando que había estado en Estados Unidos, hice de traductora en ferias internacionales y congresos; trabajé también de promotora, en las típicas demostraciones de productos en los supermercados y de forma puntual hice mis pinitos en publicidad.

¿En qué tipo de anuncios?

Me da hasta vergüenza contarlo ahora... Tenía 14 años y era un anuncio de las colonias de verano y alguno más de alimentación.

¿Tenía ya claro que le gustaban las cámaras?

No, no. Tenía muy claro que no quería trabajar en televisión. A mí lo que me llamaba la atención era el papel, lo demás vino luego. Tenía un amigo que trabajaba en una productora y me dijo: 'Hay un casting, ¿por qué no te vienes?'. Y así empecé, grabábamos los fines de semana y aproveché que no me suponía ningún problema para las clases.

Tuvo suerte. Algunos han empezado haciendo el teletexto.

A mí me tocó hacer las efemérides en radio y prensa, poner la voz en cuñas publicitarias, dar paso a programas musicales...

Su compañero y amigo Matías Prats comenzó dando la quiniela y se le olvidaron dos resultados. ¿Le ha pasado algo parecido?

Un día di paso a un ministro para entrevistarle, pero no había llegado. Entonces me encontré sola esperando en un set a un político que no acababa de entrar y que nadie sabía dónde estaba. Fue una situación un poco cómica, porque estuve un buen rato improvisando un monólogo absurdo. Hubo un momento de caos, en el que me llegaban los gritos de: 'Enróllate , enróllate'. Fueron los dos minutos más largos de la historia.

Javier Ruiz 'Las mañanas de Cuatro'

«En mitad de la guerra se me olvidó cómo se llamaba Sadam Husein»

¿Ha compaginado la carrera con otros trabajillos?

He hecho periodismo y todo lo que se podía hacer para pagarlo. En Valencia, mi primer año fue con beca, después como era una universidad privada y tenía que ganar pasta he dado clases, he sido camarero... Y aquello de que uno era un poco empollón es verdad y me ha servido para pagarme buena parte de los estudios.

¿Recuerda su primera vez delante del micrófono?

Perfectamente. Fue en la Cope. Es más, todavía puedo decir palabra por palabra la crónica que hice sobre las inundaciones en Valencia. ¡Las primeras veces no se olvidan! Y las del micro tampoco (risas).

¿Y alguna confusión?

La peor fue en un boletín de la Cadena Ser. Dije: 'Son las dos, la una en Bilbao'. Yo quería decir: 'Son las dos, la una en Canarias. Tiroteo en Bilbao', pero entre las prisas y la velocidad... Acababa de haber un cruce de tiros entre la Ertzaintza y la Guardia Civil contra ETA. Luego me llamaban 'El hombre de Euskadi insular'.

¿Hubo cachondeíto?

Los técnicos hicieron un montaje con disparos. Veinte años después es de las anécdotas con las que te pones rojo cuando las cuentas.

A David Cantero se le olvidó grabar una entrevista con un presidente. ¿Alguna similar?

A mí, durante los bombardeos de la guerra de Irak, en la Cadena Ser se me olvidó cómo se llamaba Sadam Husein. Te lo juro por dios, en mitad de la guerra dije el presidente iraquí, el presidente de Irak...

¿Pero se notó?

Sí, sí... Sí se notó. Entre lo nombres y las horas... Espero que estas sean las peores que pueda contar.

Hasta el periodista más grande pasa apuros. Seguro que hasta Iñaki Gabilondo.

Iñaki presentó al secretario general de IU como Julio Iglesias, en lugar de Julio Anguita.

Ana Pastor 'El objetivo'

«Me dio un ataque de risa con Montoro en el plató»

¿Cómo fueron sus inicios?

Ya desde primero de carrera, en verano hacía prácticas. De gratis en algunas y por poco dinero en otras. Antes daba clases a niños. Vengo de una familia humilde y sin mucho dinero y había que trabajar para pagarse los gastos. En mi casa las cosas estaban planteadas así, pero después las recompensas las valoras más.

Cuando daba clases, ¿qué asignatura era su especialidad?

Daba clases de todo, de refuerzo.

¿Recuerda alguna metedura de pata en directo?

En 'Los desayunos de TVE' me dio un ataque de risa con Montoro en el plató. Que, por cierto, desde que es ministro no he podido volver a entrevistarle. Fue como en el colegio, que no puedes dejar de reírte y la profesora te está mirando. Allí estaban las periodistas Esther Palomera y Esperanza Sánchez, yo intentaba no reírme, pero las miraba y se reían. Y yo más. Y el programa en directo. Como Montoro además tiene cierta capacidad de hacernos reír, por no decir llorar, pues...

¿Qué les hizo tanta gracia?

Una explicación que estaba dando sobre un dato económico. Se estaba haciendo un lío, el lío fue a más, él entró en bucle y los demás también con la risa. Prácticamente tuve que despedir el programa llorando.

¿Recuerda su primer día frente a una cámara?

Recuerdo todos y cada uno de los primeros días: la noche anterior nunca puedo dormir. En 'Los desayunos', pensé en llamar a la jefa y decirle que fuera Pepa (Bueno) porque yo no era capaz.

Han pasado los años. ¿Aún le sucede?

El concepto de responsabilidad, ya sea por familia, lo tengo muy presente. Hay que hacer las cosas bien para no fallar a los que han confiado en ti. Es bueno tenerlo presente para no acomodarse. Mi madre siempre me ha dicho que no hay que dar nada por hecho en la vida, que nadie te regala nada.