1967, en casa de la familia Panero en Astorga

A Joaquín Araújo (1947, Madrid) dos veranos le marcaron para siempre. El primero, el de 1967. «Era muy amigo de Leopoldo María Panero y aquel año me invitaron a pasar el verano en la casa de la familia en Astorga. Vivir en aquel ambiente intelectual y enormemente culto, en el que se organizaban concursos de poesía y se leía a los clásicos, fue algo único e inolvidable». Luego, una década después, el poeta convertido en naturalista compraría su finca de Extremadura y comenzaría a pasar en ella mucho de su tiempo. «El primer verano allí tampoco lo podré olvidar. Fueron mis primeros meses en el bosque, el momento de empezar a plantar mis árboles y construir mi casa».

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